Etiqueta: Juan Pablo II

  • Tú y tu Misericordia…

    Señor mío y Dios mío:

    La humildad de tu Amor me desarma.

    Eres capaz de dejarte amar, por cualquiera, en cualquier circunstancia.

    Lo pides todo, suplicas desde la Cruz corazones indivisos que se entreguen por entero a Ti.

    Pero al mismo tiempo, aceptas las migajas de hombres y mujeres que tienen su corazón volcado en cosas, cargos, criaturas…

    Aceptas ser el segundo plato, callas, y amas pacientemente. Tu baza es el tiempo.

    Eres fuente inagotable de espera amorosa, que late por cada alma en el sagrario abandonado de nuestra vida.

    Y no pides otra cosa, sino confianza audaz en tu Corazón.

    Te duele más la desconfianza tras la caída del pecador, que el propio pecado.

    Tú no necesitas las obras de nuestras manos. Eres omnipotente. Y sin embargo, buscas continuamente nuestras manos, y en nuestras manos a nosotros mismos…

    Incluso encontrar esas manos llenas o vacías, para Ti es secundario…, con tal de encontrar nuestras manos…

    ¿Cuál será la alegría de tu Corazón, al encontrar un puñado de hombres, de jóvenes, que dejen inundar, sin poner límites, sus pequeñas almas, por las olas de amor que brotan de tu Corazón traspasado?

    ¡Joven, déjate conquistar por el Amor de Dios, y gástate en la Cruzada-Milicia de Santa María!

    ¡Que te encuentre disponible para convertirte en víctima de holocausto de su infinito Amor! ¡Qué gran honor! ¡Qué privilegio!

    Y que descanso para su Corazón…

  • España: tierra de mártires

    No queda tan lejos la sangre derramada por cientos de mártires en España. Su única culpa: ser cristianos. ¿Me siento heredero de esta fe?

    Hoy en España es el martirio blanco el que se le pide al cristiano. Pero no muy lejos de nosotros, los cristianos siguen sufriendo los zarpazos del mundo de las tinieblas. En Nigeria, 500 mártires fueron quemados vivos el pasado verano. Esta Navidad, asesinados durante la celebración del Nacimiento del Príncipe de la Paz.

    Es increíble el sueño en que vive sumido el laicado español: bautizados jóvenes y mayores, que excusan sus deberes cristianos pagando el precio de su conciencia para comprar al mundo una vida tranquila, sin problemas. Y a pocos kilómetros de sus fronteras, hombres, mujeres y niños alcanzan la palma del martirio, por ser lo que otros no se atreven a ser.

    ¿Y yo? ¿Cómo vivo? ¿Qué riesgos asumo por amor a Cristo? ¿Cuánto valoro la sangre que Él derramó primero por mí? ¿En qué se traduce este amor en mi vida?

    Europa vive paralizada por el ictus del relativismo moral. Sin rumbo, sin capacidad de apostar por la Verdad, por miedo a ser ella misma. ¿Y mientras tanto? Nigeria, Egipto, India… derraman sangre cristiana para recordarnos el Camino, la Verdad, y la Vida…

    … y lo hacen entregando la propia vida…, porque con San Pablo, sus vidas gritan: ¡Para mí, la vida es Cristo!

    La Nueva Evangelización del militante, comienza por el amor a la Verdad, su búsqueda apasionada, y el deseo profundo de ser coherente con ella hasta las últimas consecuencias. Si no tengo amor, nada soy… Santidad de Nazaret que hace resplandecer la Verdad del hombre, pues Dios se hizo hombre, para enseñarnos a ser hombres…

    «Si el martirio es el testimonio culminante de la verdad moral, al que relativamente pocos son llamados, existe no obstante un testimonio de coherencia que todos los cristianos deben estar dispuestos a dar cada día, incluso a costa de sufrimientos y de grandes sacrificios.

    En efecto, ante las múltiples dificultades que, incluso en las circunstancias ordinarias puede exigir la fidelidad en el orden moral, el cristiano, implorando con su oración la gracia de Dios, está llamado a una entrega, a veces heroica».

    (Juan Pablo II)

  • Cruzados y Militantes de Santa María con la Nueva Evangelización.

    Los cruzados y militantes de Santa María han finalizado ya sus convivencias de Navidad con un compromiso renovado por la Nueva Evangelización que el Papa Benedicto XVI ha relanzado también como continuación del impulso hecho por Juan Pablo II. Se han iniciado varios Talleres de Evangelización, que continuarán a lo largo del año…

    (pincha y continúa leyendo)

  • La Inmaculada, también el 9 de diciembre.

    Es difícil resumir en unas pobres líneas, la vida que se siente como recibida.

    No es fácil contar Quién es la Inmaculada para un militante, para un cruzado. Sencillamente lo es todo. «La Cruzada – Milicia es María«, y esto, no es sólo una frase bonita, sino que resume la gran perla de la vida de cada militante, de cada cruzado.

    El día 8 de diciembre, todos los militantes, renovamos nuestros compromisos ante la Madre. Van pasando los años, y vamos entendiendo que la Virgen acepta año tras año nuestro compromiso, y lo hace comprometiéndose con nosotros. ¿Cómo, si no fuera así, podríamos perseverar 365 días en los deseos de serle fiel? Como Juan Pablo II, el día 9, el 10 de diciembre, gritamos con la vida callada, creciendo en silencio: «María, todo tuyo soy».

    «Tratándose de la Inmaculada hay que soñar, ilusionarse apasionadamente con Ella y con las almas‟ (Tomás Morales S.J.)

    En este día los militantes ofrecemos nuestro próximo año, y nos comprometemos a vivir entregados a la Virgen y a Dios, en este estilo de vida que nos brinda la Milicia de Santa María. Porque lo mejor que podemos ofrecerle a Dios, es nuestra propia vida por medio de la Virgen.

    Los compromisos son:

    1. Itinerario de crecimiento personal.
    2. Vínculo de unidad entre todos los militantes.
    3. Entrega generosa a Dios a través de la Virgen.

    María, en su Inmaculada Concepción, es aurora silenciosa que anuncia ya el sol que es Jesucristo. Ella llega al mundo en silencio. Pero, sin que nadie lo sepa, el milagro de la Redención, anticipando su gracia en María, ha comenzado a realizarse.

    También nosotros, silenciosamente, queremos llevar a otros a Jesucristo, para luego desaparecer. Como María queremos en silencio entregarnos a Dios, decirle «Hágase» a su voluntad. Y en silencio viviremos nuestros compromisos día a día.

    Porque lo más grandioso es esa vida ofrecida a Dios en el día a día. No sólo el ocho de diciembre, sino el nueve, el diez, el once… Hacer que el sí de este día extraordinario, sea un sí sostenido en cada día ordinario.