Categoría: Nuestro Carisma

Encontrarás diferentes escritos sobre el carisma de la Milicia de Santa María

  • Mi encuentro con un cruzado misionero.

    Mi encuentro con un cruzado misionero.

    Buenas, soy Jorge L., militante de Santa María de Burgos.

    El pasado sábado 21 de enero, vino un invitado inesperado, Manolo. Nuestro formador, Jesús C., nos lo presentó muy por encima en el tiempo del deporte de los viernes, pero todavía no sabíamos con quién nos habíamos topado.

    Manolo resultó ser un cruzado en misiones, exactamente en Perú, ¡¡y ya llevaba nada más y nada menos que 21 años allí!!

    El círculo fue un círculo muy especial, en el que él nos contó experiencias personales, y nosotros también le pudimos abrir el corazón.

    En sí una de las partes que más me llamó la atencion fue la que dirigimos hacia la vocacion de cada uno. Aprendimos que no importa por que caminos te lleve Dios, (incluso si has estado metido en malos ambientes o casi al borde del suicidio), ya que Dios siempre busca, y si le dejas, encuentra. La conclusión que sacamos para esta etapa de nuestra vida y tan llena de decisiones, es que, hay que estar abiertos asolutamente a todo, porque cualquier vocación, sea la que Dios quiere para ti, puede llenar de alegría para toda tu vida .

    Finalmente nos deleitó con algunas canciones compuestas por él, que en su tiempo, seguro que quedaron en el primer puesto de aravallevisión, fueron geniales.

    Hasta dentro de 3 años Manolo, ¡¡te deseamos todo lo mejor!!

    Jorge L., 17 años

    (Burgos)

    Suenan voces cerca ya,

    la fruta madura está;

    alguien tiene que saltar

    a Perú, Chile, Zaire…, ¡qué más da!, porque

    Hay que saltar a misionar.

    Hay que elevar ya la mirada

    la Iglesia no puede esperar

    en nuestra mano está, todo dependerá

    de hacer viva la mística campamental.

    Ya sé que tú como yo,

    a MISIONES quieres ir,

    ya sabes la preparación:

    “El ahora, el presente vivir”, porque

    Hay que saltar a misionar.

    Hay que elevar ya la mirada

    la Iglesia no puede esperar

    en nuestra mano está, todo dependerá

    de hacer viva la mística campamental.

    ¿Quién el puesto ha de cubrir

    del que marcha a misionar?

    Sólo aquel que sepa abrir

    Alma y vida a Jesús, de par en par, porque

    hay que saltar a misionar.

    Hay que elevar ya la mirada

    la Iglesia no puede esperar

    en nuestra mano está, todo dependerá

    de hacer viva la mística campamental.

  • ¡Se inaugura el Club Cultural de la Milicia de Santa María!

    Los días 14 y 15 de enero, en la mítica ciudad de Burgos ha nacido el Club Cultural de la Milicia de Santa María, un grupo abierto a cualquier interesado en la cultura en general y en la lectura en particular o para todo aquel que, sencillamente, quiera pasar un buen rato, hacer amigos y conocer más profundamente los lugares con más historia y las obras de mayor importancia en nuestro país.

    ¿Y qué mejor lugar para ello que Burgos, lugar de nacimiento del Mío Cid? Durante el fin de semana, los miembros del Club han seguido las huellas de tan insigne caballero, visitando los lugares que él visitó, leyendo las historias de sus aventuras y desventuras en los mismísimos sitios en los que sucedieron años atrás en dos días llenos de emociones y contando con la guía de un experto caballero perteneciente a una auténtica orden.

    Porque quien piense que la cultura es aburrida, sosa, incomprensible…lo piensa, sin duda, porque no ha conocido a nadie de este grupo capaz de hacer que las historias cobren vida desde una perspectiva nunca vista.

    Ya está en planificación la próxima salida a Salamanca, con visita a los lugares más emblemáticos, juegos al aire libre y otras muchas actividades. ¡No te lo puedes perder!

    Edgar J., 17 años

    (Móstoles)

  • Pedagogía de la amistad en la Milicia de Santa María.

    La amistad en la Milicia de Santa María es mucho más que una nota accesoria. Es algo medular. «Mirad cómo se aman», nos señala el Evangelio como clave de fecundidad de la Iglesia primitiva. Un verdadero amor, que fundamenta una verdadera y desinteresada entrega. ¿Acaso el joven de  hoy no es sensible a esto? Hay un amigo en mí…

    Todos, pequeños y mayores, buscamos amar y ser amados. Ésta es la vocación universal a la santidad a la que nos lanza el Bautismo: transformar el mundo de animal en humano, y de humano en divino, por medio del Amor…

    Codo a codo, día a día, en los deberes que compartimos con otros laicos. Y haciéndolo con una mirada distinta, encontrando a Dios en la Verdad de las cosas…

    La Nueva Evangelización pasa por una mirada contemplativa, que sepa encontrar en el mundo ocasiones para hacer presente la Verdad, el Bien y la Justicia. No hay otro camino, porque el único Camino para el hombre es Cristo…

    Sentido de responsabilidad cumpliendo los menudos deberes que entraña el compañerismo en el trabajo profesional. Dos amigos deben ayudarse siempre y más si trabajan en común, como se ayudan para andar los dos pies. El azar hace camaradas, pero la elección y dedicación responsable a cada uno, hace amigos.

    El único modo de tener un amigo es serlo. Comprender al compañero, por muy distinto a ti que te parezca, es ya la mitad de una amistad. Y la amistad es el primer puente levadizo que se tiende invitando a la conversión de un corazón.

    Responsabilidad trabajando para asegurar la fidelidad perseverante que transforma tu vocación en mole de granito. ¿Qué es una vida llena? Un ideal, soñado en la juventud y realizado en la edad madura hasta la muerte. El ideal es entrega, trabajo amoroso, continuo, responsabilidad siempre en ejercicio. Si eres responsable, vivirás siempre con pensamientos generosos y magníficos.

    (P. Tomás Morales, S.J.)

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  • Un círculo muy especial, en Murcia.

    Los militantes de Murcia estamos consiguiendo que nuestro grupo no se pierda. Para ello intentamos reunirnos una vez al mes, lo que supone un esfuerzo ya que no vivimos cerca unos de otros y no tenemos ningún hogar fijo, por lo que vamos cambiando de lugares mes a mes, pero siempre al aire libre.

    En el pasado círculo del 28 de enero estaba previsto ir a la montaña, pero como el tiempo no iba a acompañar, conseguimos encontrar un sitio con techo donde hacer el círculo la tarde de antes. Esto fue una verdadera acción de Dios, ya que cambiamos todo lo planeado y salió bien, y además, por primera vez, tuvimos un rato de oración en grupo delante de un sagrario.

    Ese día nos juntamos 7 chavales, contando con un invitado que vino por primera vez. Fue un rato muy agradable, y además en el circulo todos aportamos algo, cada uno a su manera, lo que hizo que fuese bastante especial.

    Cuando terminamos el círculo ya empezaron a salir ideas de lugares en los que se podrían hacer los siguientes. Es ese entusiasmo por continuar lo que hace que nuestro grupo siga adelante, con la ayuda de todos, por supuesto.

    Octavio O. 14 años.

    (Murcia)

  • Ejercicios Espirituales, una historia de amistad.

    Se acerca el momento que Dios ha preparado desde siempre, para que jóvenes concretos conozcan su Amor.

    Se acerca el momento que cada militante entiende, como tiempo de Dios, tiempo y lugar de paso de Dios por él o por sus amigos. Por eso, desde cada cristiandad, desde cada hogar de la Milicia de Santa María, se encomienda, ofrece renuncias personales y trabaja por la siguiente tanda de Ejercicios Espirituales, sabiendo que Dios espera a jóvenes con nombres y apellidos en esos días de Gracia.

    Conocerse a uno mismo.

    Conócete a ti mismo, pues no te puedes conocer a ti mismo si no tienes un silencio completo. Si no te decides a esto, te pierdes en el anonimato de la masa. Y la mayoría de los hombres hoy son masa. Sólo en el silencio, en el vacío de ruido, en la calma armoniosa del hombre consigo mismo, brota la llama del genio, del artista, del santo y, sobre todo, la vida divina empieza a florecer en el alma, porque lo grande del hombre es lo de dentro.

    Pero además de este encuentro contigo mismo, que te proporciona el silencio, te hace encontrarte con los demás sin necesidad de hablar nada, porque al llenarte tú de Dios, enseguida empiezas a rebosarlo. En las muchas palabras se descubre la necedad, dice Dios en el libro del Eclesiástico: en las muchas palabras se descubre la necedad. Se habla mucho, y eso es porque hay muy poco dentro.  

    La gente no entiende…

    Y sobre todo, en el silencio, está el encuentro delicioso con Dios. Esto es lo que no comprende la gente por ahí fuera. ¿Sabes por qué? Porque no saben de esto casi nada.

    • Creen que el silencio es un vacío, cuando es plenitud, por ser encuentro con Dios. 
    • Creen que el silencio es muerte, cuando es Resurrección y Vida. 
    • Creen que el silencio es soledad y no se dan cuenta de que es compañía íntima. 

    La oración.

    Por eso, santa Teresa, cuando define qué es oración dice ella, define ella la oración, «tratar de amistad, estando a solas con quien sabemos que nos ama».

    Tratar de amistad, de amigo a amigo. Estando a solas, porque dos amigos, cuando quieren estar compenetrados, se quedan solos. Tratar de amistad estando a solas con quien sabemos que nos ama.

    Pero este estar a solas, es tan costoso para la naturaleza. Por otra parte, tenemos dentro tantos hábitos inveterados, tantos años en que nos hemos dejado llevar de la curiosidad unas veces, del sentimentalismo otras, de la imaginación las más, de la pereza casi siempre; que nos encontramos tarados para conquistar esta libre soledad interior, que decía el poeta Rilke a sus discípulos: ante todo tenéis que conquistar vuestra libre soledad interior.

    El desierto.

    Silencio, soledad, amor. ¿Por qué? ¿Por qué el silencio es el preludio del Amor? 

    Imposible oír esta sinfonía divina. Imposible meterse en estos caminos trinitarios de la unión con Dios, principio y fundamento de san Ignacio. Imposible seguir las huellas del verbo encarnado, Jesucristo, para introducirnos en la vida íntima de Dios Padre Hijo y Espíritu Santo, sin el silencio. Es necesario pasar por el desierto, decía Carlos de Foucault, y habitar en él para recibir la Gracia de Dios. El desierto, no de los treinta días de ejercicios, el desierto de toda una vida militante al servicio de Cristo. Llena de deficiencias y de fallos, pero continuamente reparándose.

    Es necesario pasar por el desierto y habitar en él para recibir la Gracia de Dios. Es allí donde nos vaciamos, cuando decides asistir a una tanda, empiezas tú a vaciarte, a volverte como niño. A esto endereza Ignacio todos los ejercicios, como que el punto de arranque, para Ignacio y para el Evangelio, es, sencillamente, la humildad. Reconocer nuestra condición de criatura.

    (P. Tomás Morales, S.J.)

  • Vida interior

     

    “Lo que sale de dentro sabe mejor y alimenta más”

    (P. Morales, S.J., Ovillo de Ariadna)

    Con estas palabras, el Padre Morales nos alienta e invita a estar atentos y a cuidar nuestra vida interior, dando pequeños pasos, caminando hacia la luz, que es cristo.

    Estar atentos para que nosotros mismos descubramos todo lo que Dios nos ha dado y  lo pongamos al servicio de los demás.

    Para más información:    Mateo 5, 13.

  • La paz que brota del corazón. Ejercicios Espirituales.

    La paz que brota del corazón. Ejercicios Espirituales.

    El P. Morales habla sobre los Ejercicios Espirituales y sobre la paz, sobre la verdadera paz.
    La Milicia de Santa María tendrá la próxima tanda de Ejercicios Espirituales en el puente de carnavales. ¿Quieres participar? ¿Conoces a alguien que necesite participar? Colabora en la acción difusora del Evangelio, conviértete en apóstol de los Ejercicios… Gana la Indulgencia plenaria, vuelve a empezar desde cero con Dios, experimenta Su Amor para contigo… Él te espera…

    Los Ejercicios espirituales empezaron siendo de cuatro días de duración. Como ellos pedían más, ya en 1948 hubo dos tandas de seis días completos. Y como todavía les parecía poco, en 1949 empezaron a celebrarse dos tandas anuales de ocho completos. Esta costumbre duró hasta que en 1956 empecé a dar tandas de mes, siguiendo en todos los detalles el esquema ignaciano.

    En estos Ejercicios se exigía rigurosamente el silencio. Aplicando la consigna de Pablo VI, se excluían de ellos «actividades propias de la dinámica de grupo: discusión de problemas religiosos, mesas redondas, encuestas». Todo esto tiene su puesto en la Iglesia, pero «no encaja en el marco de unos Ejercicios. Lo propio de ellos es que el alma, a solas con Dios, se disponga generosamente a encontrarse con Él».

    A los que no eran capaces de guardarlo, se les obligaba, con firmeza y suavidad al mismo tiempo, a abandonar la tanda. A los que permanecían se les enseñaba a hacer oración y penitencia, forzándoles suavemente a ello con la insistencia continua y el ambiente de recogimiento que poco a poco iba conquistando a todos. Se les mantenía en actividad incesante para que humanamente no pudieran aburrirse. Es verdad que las primeras horas, todo el primer día, se les hacía cuesta arriba.

    Pero como por amor a la Virgen se les incitaba a perseverar en el esfuerzo, una paz desconocida les empezaba a inundar a partir del segundo día, y los acababan rabiosamente contentos, llenos de alegría al tocar a Cristo.

    Así me decía uno: «La primera vez que me invitaron a Ejercicios espirituales y escuché esa palabra dije: NO. La segunda lo mismo. La tercera me derribó la gracia. Llenaron hasta rebosar las ansias que tenía en mi corazón. Desde ese momento mi vida giró 180 grados.

    Comprendí una cosa: esta vida no es la Vida. Me pidieron todo. Lo dejé todo. Y encontré todo».

    Los Ejercicios anuales se completaban con el día mensual de Ejercicios. Eso era, más que un día de retiro. Siempre en una casa de Ejercicios, comenzando el sábado por la tarde para acabarlo a última hora del domingo con la asamblea que tensa los espíritus para la acción apostólica.

    (P. Tomás Morales, S.J.

    Forja de hombres)

  • Dar ejemplo.

    «Necesita hombres y mujeres que actúen con el ejemplo»

    (P. Morales, S.J., Ovillo de Ariadna)

    Las palabras convencen, el ejemplo arrastra. Con este dicho popular ambientamos la reflexión sobre la frase del P. Morales; nosotros debemos ser ejemplos vivos, no solo con la palabra sino también con los hechos, con los pequeños detalles de cada día.

    Acudamos a María para llevar a cabo esta tarea en el silencio de cada día.

    Para más información:    Mateo 25,40,45.

  • Amar, conquistar, reparar…

    Amar, conquistar, reparar…

    ¿Cómo permanecer inerte ante la condenación de tantos jóvenes? ¿Quién será capaz de guardar y no compartir un tesoro como es la fe, y la experiencia del Amor sanador de Dios?

    El drama del devenir eterno de tantos jóvenes y personas ya adultas, con las que un militante se codea diariamente, le plantea una pregunta: ¿Qué está a mi alcance, en qué puedo colaborar para la salvación de la juventud, de la humanidad?

    Cuando se ha conocido el Corazón de Cristo, un Corazón del que mana agua y sangre, atravesado por la indiferencia humana… es difícil conciliar el sueño si la vida entera no se gasta en corresponder a semejante Amor.

    Y brota del fondo del alma un grito pacificado por la larga preparación de un crecimiento en silencio, el de la vida de Nazaret. Un crecimiento hacia adentro, que no se ve, pero que se deja notar como una novedosa presencia, que ahonda en el corazón del hombre, desvela los secretos del alma humana. Un grito pacificado que mueve a entregar la vida en medio del mundo, transmitiendo Vida, mostrando el camino a tantos hermanos que viven como si Dios no existiera. Mostrándoles el camino de vuelta a la felicidad, si es que quieren vivir otra vez…

    La Milicia de Santa María vibra con la Iglesia, la ama como Madre, busca la obediencia a sus sabias indicaciones, y sale a la calle vestida de payaso, de romano o de esclavo…, de aquello que el Amor a Cristo le mueva a hacer, pero todo por la salvación de las almas… Porque le urge amar, conquistar, reparar el Corazón de Cristo…

    El martirio del militante consiste en vivir constantemente con la herida en el corazón de la incredulidad de sus coetáneos, ofreciendo no cosas, ni actividades, ni renuncias, ni sacrificios…, sino la propia vida, por la salvación del cupo de almas que Dios le ha confiado desde toda la eternidad.

    La llamada apremiante del Papa Benedicto XVI encuentra eco en los cruzados y militantes de Santa María: ¡Nueva Evangelización…! ¡… al estilo de María!

    Quien intente hoy día hablar de la fe cristiana […]  es probable que en seguida tenga la sensación de que le pasa lo mismo que a aquel payaso y la aldea en llamas.

    En un país (España), un circo fue presa de las llamas. Entonces, el director del circo mandó a un payaso, que ya estaba listo para actuar, a la aldea vecina para pedir auxilio, ya que había peligro de que las llamas llegasen hasta la aldea, arrasando a su paso los campos secos y toda la cosecha. El payaso corrió a la aldea y pidió a los vecinos que fueran lo más rápido posible hacia el circo que se estaba quemando para ayudar a  apagar el fuego. Pero los vecinos creyeron que se trataba de un magnífico truco para que asistiesen los más posibles a la función; aplaudían y hasta lloraban de risa. Pero al payaso le daban más ganas de llorar que de reír; en vano trató de persuadirles y de explicarles que no se trataba de un truco ni de una broma, que la cosa iba muy en serio y que el circo se estaba quemando de verdad. Cuanto más suplicaba, más se reía la gente, pues los aldeanos creían que estaba haciendo su papel de maravilla, hasta que por fin las llamas llegaron a la aldea. Y claro, la ayuda llegó demasiado tarde, y tanto el circo como la aldea fueron pasto de las llamas.

    Ésta es la situación de los apóstoles modernos. En el payaso, que no es capaz de lograr que los aldeanos escuchen su mensaje, vemos la imagen del apóstol, a quien nadie toma en serio si va por ahí vestido con los atuendos de un payaso medieval o de cualquier otra época pasada. Ya puede decir lo que quiera, pues llevará siempre la etiqueta del papel que desempeña. Y por buenas maneras que muestre y por muy serio que se ponga, todo el mundo sabe de antemano lo que es: ni más ni menos que un payaso.

    El que quiera predicar la fe, y al mismo tiempo sea suficientemente autocrítico, pronto se dará cuenta de que no es una forma o una crisis de vestidos la que amenaza la fe en nuestro mundo.

    Me atrevería a decir, que en realidad, la fe, por moderna que se vista y por muchos coloretes que se quite, suscita sólo una esperanza que no deja de ser ingenua.

    Y sin embargo, la fe, hoy como siempre, sigue siendo una decisión que afecta a la profundidad de la existencia, un cambio continuo del ser humano al que sólo se puede llegar mediante una resolución firme.

    (Joseph Ratzinger. Introducción al cristianismo)