MUCHO MÁS QUE UN SIMPLE CAMPAMENTO…

El desarrollo personal que se adquiere en estos campamentos es impresionante si el joven es capaz de descubrir el por qué de cada momento del día: de cada actividad, de cada exigencia…

En estas líneas voy a tratar lo que ha supuesto para mí el campamento como subjefe del mismo. Voy a hacerlo a través de dos niveles: nivel humano y nivel espiritual. Comienzo por el nivel humano:

Ser un miembro del grupo organizativo del campamento implica muchas aptitudes que no se tienen normalmente. La organización de asambleas, el hablar en público, la seriedad, el valorar el trabajo de otros, y la capacidad de crítica y autocrítica son campos en los que yo he visto una mejora en mi propia persona. Son aptitudes que hoy en día tanto en el campo profesional como en el campo de la vida ordinaria son necesarios.jefes de campamento

Saber hablar en público sin ponerse nervioso, sin tener tics, creyéndote y valorando lo que estás contando…es una capacidad que todos deberíamos tener y que, sin embargo, poca gente tiene. En la universidad, o por lo menos en la que yo estudio, hablar en público se realiza todos los días y siempre hay gente que no pregunta dudas, que no aporta ideas o conclusiones, simplemente porque le da miedo hablar en público o porque cree que su opinión no cuenta. Gran error. Una persona sin iniciativa, sin valorar sus propias ideas… ¿dónde llegará? Como decía Charles Chaplin: “Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto…Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso.” En este campamento hemos hablado en público innumerables veces: asambleas, reuniones de jefes, puntos de oración, movilización del campamento…Parecen cosas sencillas, y es verdad lo son, pero tienen un gran poder.

Valorar el trabajo de otros y la capacidad de crítica. El mundo de la universidad y profesional se caracteriza por el trabajo en equipo. ¿Sabes trabajar en equipo? Como todo, esta faceta debe ser trabajada y desarrollada. Y  qué mejor forma que formando parte de la organización de un campamento  de desarrollo personal donde los jóvenes que participan no sólo vienen a pasarlo bien, sino que pretenden alcanzar grandes metas como el conocimiento de uno mismo y el desarrollo de aquellas aptitudes más flojas de su persona.

Este campamento además te propone otro reto: encontrarte contigo mismo y con Dios. Para ello, es necesario ser humilde y como dice el Padre Tomás Morales: “Ser pequeño ante Dios es orar. Ser pequeños y orar son dos cosas que forzosamente van juntas.”  La humildad es una virtud que he empezado a conocer estos días de campamento. En el mundo de hoy la humildad es para los “pringados”, sin embargo para nosotros es un valor que queremos llevar a su máxima expresión. ¿Por qué? Muy fácil. Cuando un montañero sube al Casquerazo (pico del Circo de Gredos) observa la inmensidad y la grandeza de la creación, y se da cuenta de lo insignificante que somos. Por otro lado, ser humildes implica ser capaces de entregar la vida al que lo necesita. Ser capaz de servir, de ofrecerse, de trabajar por el otro y no por mi propio y único beneficio.  La frase “hay más alegría en dar que en recibir” se hace realidad cuando se vive. Puede quedar como una frase bonita, pero vivir con esta premisa nos acerca a aquello que anhelamos: la felicidad.

Este acercamiento a Dios nos lleva a descubrir lo que él quiere de nosotros. “Cristo porque ama, llama.” Esto se traduce en la vocación a la que cada uno de nosotros estamos llamados. ¿Qué es la vocación? Es la forma que cada uno de nosotros tenemos de llegar a Dios, de ser felices plenamente siguiendo lo que Dios un día pensó para cada uno de nosotros. ¿Esto  implica que no somos libres? La respuesta es un NO rotundo, ya que Dios nos prepara un camino que nosotros podemos seguir o no. Cada uno es libre de tomar una decisión con respecto a lo que Él nos propone; eso sí Dios siempre estará con nosotros y buscando que volvamos a Él, aunque respetará nuestras decisiones.

capilla campas

Por último, el descubrimiento de la mística campamental y del estilo de vida que se vive en la Cruzada Milicia y que se trata de mostrar a través de este campamento. Un estilo de vida que busca la perfección en cada persona, no para auto gloriarse sino para poner al servicio de los demás todos aquellos dones y aptitudes recibidas. Para mí, una frase de Abelardo que resume todo esto es: “La santidad a través de la perseverancia, y a la perseverancia por medio de las miserias”. Quiere decir que la única forma de perseverar es aceptar nuestras miserias y siempre levantarse una y otra vez cuando se caiga en ellas. Como diría el P. Tomás Morales “No cansarse nunca de estar empezando siempre”.

Todo esto es apasionante, y la verdad que no sé a quién no le gustaría alcanzar cada uno de los puntos citados. En mi vida, se ha puesto el deseo de que sea así. Ahora toca plasmarlo en el día que es donde más cuesta vivir esto. Pero como todos sabemos, todo lo bueno en esta vida cuesta. ¡Ánimo y a por ello militantes!

Jesús G. (20 años. Madrid)

Hay hombres que son fieles una hora y

son buenos.

Hay hombres que son fieles una temporada y

son realmente buenos.

Hay hombres que son fieles unos años y

son extraordinarios.

Y hay hombres que son fieles toda la vida,

estos son los realmente extraordinarios.