del campamento; un lado más de educador.
está la misa con María mirándonos, mientras estamos agarrados al peñasco que sobresale de la roca que es nuestro cimiento…
del campamento; un lado más de educador.
está la misa con María mirándonos, mientras estamos agarrados al peñasco que sobresale de la roca que es nuestro cimiento…
A este campamento venía muy ilusionado ya que los otros dos a los que había ido me han ayudado mucho. Este campamento ha sido bastante diferente tanto por aspectos positivos como negativos.
Dentro de lo positivo está el que haya habido una escuadra como Roca viva que nos ha hecho pasar ratos geniales. También hay que resaltar el buen ambiente. Por otra parte, el “efecto lupa” de Gredos creo que ni lo noté. Al contrario, no hubo quejas ni cabreos y fueron los mejores días de todo el campamento, debido sobre todo al ambiente familiar. Por ello estoy infinitamente agradecido a mi escuadra y sobre todo al jefe, que ha sido un gran apoyo y modelo.
En los aspectos negativos quería decir que normalmente hasta el octavo día no te sueles enterar de lo que estás viviendo. Son los siguientes días los que vivo más a tope. Este año no sé por qué he acabado cansadísimo y no he podido disfrutar todo lo que hubiera querido.
Me gustan mucho estos campamentos ya que durante el año los cruzados están encima tuyo haciéndolo las cosas lo mejor posible y al salir de aquí se te quitan esos nudos mentales y comprendes mejor lo que hacen por ti.
Por último, volver a dar gracias a mi superescuadra que me ha hecho pasar un campamento 10 y digan lo que digan Peri, Pablos, Juanillo e Iñigo sois geniales.
Jorge L.
17 años, Burgos
Como muchos sabemos, la Milicia en Murcia está empezando a florecer y nuestro cruzado (Javier L.) convocó una acampada de preparación para nuestro campamento de Santa María de la Montaña.
La acampada se celebró en un parque natural de la vega murciana, El valle de Ricote, gracias a nuestro amigo forestal que nos recomendó y nos guió por el lugar. Allí nos encontramos once chavales, dos padres y un cruzado.
Algunos de nosotros no nos conocíamos, pero eso no duró más de cinco minutos, ya que en la Milicia siempre respiramos un aire de amistad que nos caracteriza.
Empezamos la tarde colocando las mochilas a el área recreativa, la cual iba a ser nuestra casa durante día y medio. Antes de la reunión teníamos planeado jugar un partido de futbol al estilo milicia, pero por la zona nos encontramos con que no había un lugar ni si quiera parecido a una explanada. Entonces, entre la confusión surgió la idea de jugar al voleibol, Y bueno… al final jugamos al volleyfutrugby, una mezcla de rugby, vóley, baloncesto y fútbol, donde modificamos las normal en relación a la “pista de juego”, aderezado con un extra de risas.
Después de hacer deporte y cuando ya estábamos lo suficientemente cansados, Isaac nos dio la primera charla, en la que pidió que los que ya habíamos ido a campamento contáramos nuestras experiencias e impresiones del mismo, y lo que había aportado a nuestra vida.
Ese momento hizo que nos estrujáramos el coco y recordásemos como eran las cosas hace un año entero, cuando paseábamos por las praderas de Ávila y dormíamos bajo un millón de estrellas.
Los que ya habíamos estado en el campamento nos dimos cuenta de que aquel montón de chavales se habían convertido en una gran familia que reía unida y cantaba con una misma voz, y descubrimos que aquel estilo de vida de Gredos con su cansina puntualidad y su eterno deporte se había convertido en nuestro estilo favorito. Una pregunta qué estuvo presente en nuestra mente durante toda la convivencia fue la pregunta que surgió: “Y nosotros… ¿qué podemos hacer para aprovechar esta acampada al máximo?
Después de esta pequeña asamblea de bienvenida cenamos, y por encima de aquella mesa de piedra se intercambiaron historias, chistes, patatas fritas y sandías rodantes.
Tras la magnífica velada llegó el esperado fuego de campamento. En el cual se representaron dos chistes y participamos en un gran concurso de cantos. Aunque a oscuras, so pena por hacer fuego, iluminamos nuestra velada con nuestra alegría y la guitarra mexicana de Lorca.
Nos acostamos con sonrisas y de la misma forma nos levantamos, ya que, a pesar de la cruel noche que nos hicieron pasar los mosquitos, la felicidad del militante corría por nuestras venas. Por la mañana desayunamos de forma “light” y nos unimos con el resto de militantes y cristianos del mundo en la Santa Misa, a la cual fuimos en una capilla de un colegio de monjas. Pronto volvieron a retumbar las risas por el monte cuando almorzábamos antes de la marcha y sin duda, durante esta, también abundaron las bromas y los chistes. En el pequeño ratito de cumbre Isaac nos dio tres pequeños puntos sobre los que reflexionar, relacionados con el evangelio y el salmo del día, es decir, el grano de mostaza y “es bueno dar gracias al Señor”.
Después, llegó la comida y se respiraba un buen ambiente, el espíritu del campamento era cada vez más fuerte en nosotros. Solo hay que decir que en la siesta en vez de descansar la gran mayoría de nosotros nos fuimos a explorar los montes y terminamos escalando un pico desde el cual gritamos con júbilo y ansias de verano, aunque terminamos llegando tarde a la segunda charla en la cual Lorca nos ilumino en las mil y una formas de aprovechar a tope el campamento.
Tras esto nos despedimos y prometimos que este campamento sería especial para cada uno de nosotros.
Fernando M., 15 años. Murcia
Ya puedes descargar el tríptico con la información, y la autorización para las Convivencias de agosto de militantes.
Lo puedes hacer en la página Próximas Actividades.
A pesar de que ya llevo unos cuantos campamentos, ninguno de los anteriores había supuesto lo que este. Llegaba con grandes expectativas y con un profundo deseo de mejorar mi persona y vida espiritual.
Estos deseos se deben a un pequeño estancamiento y alejamiento durante el curso, por lo que el campamento ha supuesto volver a donde lo dejé y seguir avanzando. Espero que todas mis peticiones sean escuchadas por la Virgen y que me ayude en el curso que pronto empieza. Quiero que me ayude a progresar como persona y a subir en responsabilidades dentro de Milicia para conseguir que nuestra gran familia siga creciendo más, más y más.
Carlos G.
18 años, Tudela (Navarra)
Este campamento ha supuesto para mí un gran hito en mi juventud. Lo que más me ha gustado ha sido el ambiente y las personas, pues todo el mundo está alegre y contento y todos somos amigos de todos. Este campamento me ha ayudado mucho porque he tenido más responsabilidades que el año anterior. Otra de las cosas que más me han gustado ha sido la etapa de Gredos: las montañas, la naturaleza, dormir bajo las estrellas. Pero sobre todo, el silencio, estar cerca de la Virgen y convivencia con mi escuadra. Además, ha sido un campamento muy especial pues es el 50 aniversario de la Milicia de Santa María y la preparación para la Jornada Mundial de la Juventud. Me lo he pasado muy bien y espero volver el año que viene.
Juan F.
Cáceres
Para mí este campamento ha sido bastante especial. He tenido la suerte de poder hacer los compromisos a los pies de nuestra Madre, la Madre del santuario de Gredos. Esta es mi mayor impresión pues ha sido un golpe muy fuerte a la vez que agradable. Me he quedado impresionado también del buen ambiente, de la alegría de todo el mundo y de la satisfacción que sientes al acabar este campamento. Venía buscando más y lo he encontrado, aunque ahora aspiro a “¡más, más y más!”.
Ismael R.
15 años, Burgos
Mentiría si dijera que este campamento ha sido como unas vacaciones pues no es que hayamos descansado mucho. Pero tengo la impresión de no estar cansado y de que el verdadero campamento empieza al final. Ahora comprendo lo que decían los más mayores al principio de que el campamento es una escuela para la vida. Es totalmente cierto. No sé si será por la altura de este pueblo o por las charlas y reflexiones que he tenido pero ahora me encuentro más cerca de Dios.
También creo que debería decir algo de la escuadra. Es la mejor que me podría haber tocado pues no me han mentido en ningún momento sobre mi situación, es decir, cuando lo he hecho mal me lo han dicho y cuando lo he hecho bien no me han dicho nada pues es lo que tenía que hacer. Este campamento tiene la capacidad de cambiar la vida de las personas y yo soy testigo.
Juan Carlos R.
Salamanca
Del jueves 4 de abril al lunes 9 tuvimos las jornadas de Semana Santa, que como viene siendo costumbre desde hace ya algunos años, fueron en el seminario de Rozas de Puerto Real. Estuvimos militantes de todas las provincias, haciéndose notar especialmente Burgos y Madrid, ya que los responsables de las Jornadas, Dan, Dani D. y Enrique N., eran de ambos lugares. Les felicitamos por el inmenso trabajo que realizaron para que todo pudiese salir adelante.
El primer día nos reunimos a la hora de comer, empezándose a formar, desde unas horas antes conforme iba llegando la gente, ese ambiente familiar tan característico. Posteriormente tuvimos la reunión inicial de jornadas, dividida por niveles, para dar comienzo de manera “oficial” a las jornadas. Después nos dirigimos al pueblo para participar en los oficios de Jueves Santo, con la diferencia de que este año presidían el padre Rafa y el padre Santiago, ya que el párroco Enrique tenía que atender otras parroquias.
El resto de los días se sucedieron de manera similar al primero, cada uno de ellos con sus actividades correspondientes. Este año participamos con el pueblo en más actividades que otros de manera que estuvimos más cerca de la gente. Algunas de esas actividades fueron la gymkhana con los chavales del pueblo, organizada por Mario T. y Alberto B. Un partido de fútbol con los jóvenes del lugar, en el que la Milicia era comandada por su capitán Cristian R. y apoyada por el técnico de nutrición deportiva Luis María R. El partido estuvo igualado. Una visita a la residencia de ancianos. Y como colofón, un festival el domingo de Resurrección al que acudió gran parte del pueblo. Cabe destacar que también acudimos a la procesión de Viernes Santo, en la que no habíamos participado otros años.
La vida en el seminario fue tranquila a la vez que intensa. Durante los días que estuvimos se sucedieron las distintas asambleas, unas por niveles y otras todos juntos, en las que aportamos lo mejor de cada uno.
Para mí las jornadas son una de las actividades más importantes del año, ya que aparte de la conmemoración de la Pasión, me permiten hacer un balance de lo que está siendo el curso, ya que están “estratégicamente” situadas: un poco más adelante de la mitad de curso. Me sirven para analizar cómo está siendo mi vida como militante, como estudiante, como hijo, etc. Así puedo darme cuenta de lo que estoy haciendo mal y buscar soluciones. El tener a disposición al jefe de Milicia, al guía, al director espiritual… todos ellos en un mismo lugar y en el mismo tiempo es una gran oportunidad para poder hablar y contarles tus inquietudes, tus miedos, tus proyectos…. Es un momento muy importante de reflexión y oración. Para mí, uno de los más importantes, espero que para vosotros haya sido tan importante como lo ha sido para mí.
Carlos G., 18 años