Etiqueta: Manolo Amorós

  • Manolo Amorós, bueno y santo.

    A continuación, recogemos las palabras de Mamen, la hermana de Manolo. ¿Qué es la Iglesia, sino la familia de la humanidad, aceptando a Dios como Padre, y a María como Madre?

    Gracias Mamen por tus sinceras palabras. Quizá sea cierto que la santidad tiene mucho que ver con la sencillez y la humildad… Quizá sea cierto que Manolo es testimonio de ello, que ahora vive para siempre.

    Gracias a todos por querer tanto a mi hermano Manolo.
    Cuando era pequeña y me preguntaban si tenía hermanos, yo contestaba que sí, que tenía tres. Y que uno de ellos se llamaba Manolo, que era un santo. Era amable, tímido, paciente, sencillo y muy bueno..
    Siempre estaba pidiendo por los demás.

    Gracias a todos por ese vídeo, a sus alumnos por esas cartas tan bonitas y gracias a la familia de los Cruzados de Santa María, por haberle hecho tan feliz..

    Me despido con la frase de su amigo José Antonio: «¡MANOLO HASTA EL CIELO!»

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  • Manolo Amorós, cruzado de Santa María.

    Manolo Amorós, cruzado de Santa María.

    Suenan voces cerca ya,
    la fruta madura está;
    alguien tiene que saltar
    a Perú, Chile, Zaire…, ¡qué más da!, porque…
    hay que saltar a misionar.

    Hay que elevar ya la mirada
    la Iglesia no puede esperar
    en nuestra mano está, todo dependerá
    de hacer viva la mística campamental.

    Ya sé que tú como yo,
    a MISIONES quieres ir,
    ya sabes la preparación:
    “El ahora, el presente vivir”, porque…
    hay que saltar a misionar.

    Hay que elevar ya la mirada
    la Iglesia no puede esperar
    en nuestra mano está, todo dependerá
    de hacer viva la mística campamental.

     ¿Quién el puesto ha de cubrir
    del que marcha a misionar?
    Sólo aquel que sepa abrir
    alma y vida a Jesús, de par en par, porque…
    hay que saltar a misionar.

    Hay que elevar ya la mirada
    la Iglesia no puede esperar
    en nuestra mano está, todo dependerá
    de hacer viva la mística campamental. 

    La vida de todo hombre es una incógnita, cada una por una razón.

    Y la de un cruzado de Santa María es un misterio insondable, un abismo de pobreza y Misericordia.

    Manolo Amorós, gran hombre con corazón de niño, conoció en su adolescencia la Milicia de Santa María. El encuentro con su Madre, la Virgen, descubrir su tierno amor, fue la luz que desde entonces guió su vida, durante largos años en tierras de misiones peruanas.

    Hoy ese corazón bondadoso dejó de latir de repente, para empezar a Vivir…
    Hoy, 7 de mayo de 2012, este testigo de la Misericordia de Dios, ha recibido el relevo final. Ha perseverado en la vocación de laico consagrado en medio del mundo, hasta el final, y Dios le ha llamado por fin a su intimidad, por toda una eternidad…

    Un cúmulo de sentimientos se amontonan al recibir la noticia: tristeza, dolor…, pero sobre todo, alegría, esperanza, gratitud…

    En medio del mundo, allí donde Dios le esperaba hace años, allí donde la Virgen lo encontró de joven, hoy ha fallecido, naciendo a la Vida, la verdadera Vida por la que como cruzado gastó sus años por la salvación de la juventud, como gratitud a la Virgen.

    Desde el cielo intercedes por tus hermanos cruzados, por tus hijos militantes. Y hoy,  las notas de tu guitarra, empujan a cada uno de los que te conocimos, a preguntarnos con sinceridad delante de Dios:

    ¿Quién el puesto ha de cubrir
    del que marcha a misionar?
    Sólo aquel que sepa abrir
    alma y vida a Jesús, de par en par, porque…
    hay que saltar a misionar.

    Santa María, en tu mes, Reina y Madre de tu Cruzada – Milicia, ruega por Manuel T. Amorós.