Etiqueta: P. Tomás Morales

  • Impresiones de campamento 2012 Carlos J.

    Este campamento ha sido distinto a los anteriores para mí ya que me tocó ser jefe de escuadra. Desde que me lo dijeron estaba ilusionado porque ser jefe de escuadra implica tener ciertas responsabilidades que me permitirían mejorar en la vida diaria. Así pues, fui al campamento con ganas, pero a su vez un poco triste ya que me perdía los Sanfermines. No obstante, mereció la pena.

    El día que llegué y me presentaron a mi tienda me llevé una alegría, pues conocía a casi todos. Además, ya habían estado en campamentos anteriores, por lo que no era necesario andar detrás suyo en todo momento porque sabían lo que debían hacer. Conforme pasaban los días nos llevábamos mejor y acabamos como una “piña”.

    Los días de la primera etapa, la de la responsabilidad (antes de ir al circo de Gredos), nos sirvieron para conocernos bien y me permitió observar los peligros que tendríamos allí. Así, en una reunión, hablé con ellos y les pedí cuatro cosas que nos ayudarían a no tener problemas en Gredos. Sin embargo, nunca pensé que la segunda etapa, la de reflexión (los días en Gredos) iba a ser tan buena. No sólo cumplieron con lo que les pedí sino que lo hicieron lo mejor posible siendo todo un ejemplo. Así en Gredos me ayudaron entre todos a llevar la tienda como pretendía.

    A la vuelta de Gredos comenzamos a estar más unidos que nunca. Les propuse analizar sus fallos para mejorar como personas, pero me fui desanimado en este aspecto porque me da la sensación de que podía haber hecho mucho más. Los últimos días en el campamento fueron una auténtica maravilla. Nunca olvidaré la noche en la cabaña que hicimos, ni el día de las olimpiadas.

    En resumen, este campamento me ha permitido mejorar como persona ya que el ser jefe he tenido más responsabilidad y me ha ayudado a tener más paciencia, ser más ordenado y puntual. Estas superaciones no hubieran sido posible sin la tienda tan buena que tuve. Ahora viene lo difícil, que es llevar todo esto a la vida real.

    Carlos Juan de Dios

    Pamplona

  • El amor trabaja siempre

    «El amor trabaja siempre»

    (P. Morales, S.J., Ovillo de Ariadna)

    El amor trabaja hasta en días de descanso porque no podemos dejar de amar.

    Ninguno de nosotros puede arrancarse el brazo, porque esta de vacaciones, y ponérselo  la semana siguiente; igual que el amor no podemos despreocuparnos por los demás y olvidarnos de ellos. 

    Debes ser constante, San Juan de la Cruz dice: “Al atardecer de la vida, seremos examinados en el amor”.

  • Pedagogía de la amistad en la Milicia de Santa María.

    La amistad en la Milicia de Santa María es mucho más que una nota accesoria. Es algo medular. «Mirad cómo se aman», nos señala el Evangelio como clave de fecundidad de la Iglesia primitiva. Un verdadero amor, que fundamenta una verdadera y desinteresada entrega. ¿Acaso el joven de  hoy no es sensible a esto? Hay un amigo en mí…

    Todos, pequeños y mayores, buscamos amar y ser amados. Ésta es la vocación universal a la santidad a la que nos lanza el Bautismo: transformar el mundo de animal en humano, y de humano en divino, por medio del Amor…

    Codo a codo, día a día, en los deberes que compartimos con otros laicos. Y haciéndolo con una mirada distinta, encontrando a Dios en la Verdad de las cosas…

    La Nueva Evangelización pasa por una mirada contemplativa, que sepa encontrar en el mundo ocasiones para hacer presente la Verdad, el Bien y la Justicia. No hay otro camino, porque el único Camino para el hombre es Cristo…

    Sentido de responsabilidad cumpliendo los menudos deberes que entraña el compañerismo en el trabajo profesional. Dos amigos deben ayudarse siempre y más si trabajan en común, como se ayudan para andar los dos pies. El azar hace camaradas, pero la elección y dedicación responsable a cada uno, hace amigos.

    El único modo de tener un amigo es serlo. Comprender al compañero, por muy distinto a ti que te parezca, es ya la mitad de una amistad. Y la amistad es el primer puente levadizo que se tiende invitando a la conversión de un corazón.

    Responsabilidad trabajando para asegurar la fidelidad perseverante que transforma tu vocación en mole de granito. ¿Qué es una vida llena? Un ideal, soñado en la juventud y realizado en la edad madura hasta la muerte. El ideal es entrega, trabajo amoroso, continuo, responsabilidad siempre en ejercicio. Si eres responsable, vivirás siempre con pensamientos generosos y magníficos.

    (P. Tomás Morales, S.J.)

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  • Ejercicios Espirituales, una historia de amistad.

    Se acerca el momento que Dios ha preparado desde siempre, para que jóvenes concretos conozcan su Amor.

    Se acerca el momento que cada militante entiende, como tiempo de Dios, tiempo y lugar de paso de Dios por él o por sus amigos. Por eso, desde cada cristiandad, desde cada hogar de la Milicia de Santa María, se encomienda, ofrece renuncias personales y trabaja por la siguiente tanda de Ejercicios Espirituales, sabiendo que Dios espera a jóvenes con nombres y apellidos en esos días de Gracia.

    Conocerse a uno mismo.

    Conócete a ti mismo, pues no te puedes conocer a ti mismo si no tienes un silencio completo. Si no te decides a esto, te pierdes en el anonimato de la masa. Y la mayoría de los hombres hoy son masa. Sólo en el silencio, en el vacío de ruido, en la calma armoniosa del hombre consigo mismo, brota la llama del genio, del artista, del santo y, sobre todo, la vida divina empieza a florecer en el alma, porque lo grande del hombre es lo de dentro.

    Pero además de este encuentro contigo mismo, que te proporciona el silencio, te hace encontrarte con los demás sin necesidad de hablar nada, porque al llenarte tú de Dios, enseguida empiezas a rebosarlo. En las muchas palabras se descubre la necedad, dice Dios en el libro del Eclesiástico: en las muchas palabras se descubre la necedad. Se habla mucho, y eso es porque hay muy poco dentro.  

    La gente no entiende…

    Y sobre todo, en el silencio, está el encuentro delicioso con Dios. Esto es lo que no comprende la gente por ahí fuera. ¿Sabes por qué? Porque no saben de esto casi nada.

    • Creen que el silencio es un vacío, cuando es plenitud, por ser encuentro con Dios. 
    • Creen que el silencio es muerte, cuando es Resurrección y Vida. 
    • Creen que el silencio es soledad y no se dan cuenta de que es compañía íntima. 

    La oración.

    Por eso, santa Teresa, cuando define qué es oración dice ella, define ella la oración, «tratar de amistad, estando a solas con quien sabemos que nos ama».

    Tratar de amistad, de amigo a amigo. Estando a solas, porque dos amigos, cuando quieren estar compenetrados, se quedan solos. Tratar de amistad estando a solas con quien sabemos que nos ama.

    Pero este estar a solas, es tan costoso para la naturaleza. Por otra parte, tenemos dentro tantos hábitos inveterados, tantos años en que nos hemos dejado llevar de la curiosidad unas veces, del sentimentalismo otras, de la imaginación las más, de la pereza casi siempre; que nos encontramos tarados para conquistar esta libre soledad interior, que decía el poeta Rilke a sus discípulos: ante todo tenéis que conquistar vuestra libre soledad interior.

    El desierto.

    Silencio, soledad, amor. ¿Por qué? ¿Por qué el silencio es el preludio del Amor? 

    Imposible oír esta sinfonía divina. Imposible meterse en estos caminos trinitarios de la unión con Dios, principio y fundamento de san Ignacio. Imposible seguir las huellas del verbo encarnado, Jesucristo, para introducirnos en la vida íntima de Dios Padre Hijo y Espíritu Santo, sin el silencio. Es necesario pasar por el desierto, decía Carlos de Foucault, y habitar en él para recibir la Gracia de Dios. El desierto, no de los treinta días de ejercicios, el desierto de toda una vida militante al servicio de Cristo. Llena de deficiencias y de fallos, pero continuamente reparándose.

    Es necesario pasar por el desierto y habitar en él para recibir la Gracia de Dios. Es allí donde nos vaciamos, cuando decides asistir a una tanda, empiezas tú a vaciarte, a volverte como niño. A esto endereza Ignacio todos los ejercicios, como que el punto de arranque, para Ignacio y para el Evangelio, es, sencillamente, la humildad. Reconocer nuestra condición de criatura.

    (P. Tomás Morales, S.J.)

  • Felicitación Navidad 2011.

    Dios se hace hombre, y nos enseña a ser hombres.