Categoría: Pedagogía de la MSM

  • Impresiones de campamento de Gabriel C.

    Impresiones de campamento de Gabriel C.

    Mi impresión en este primer año de campamento ha sido que todos son muy amigables y siempre se puede contar con ellos para cualquier cosa o duda que tengas. Todas las actividades realizadas ha servido, por lo menos a mí, para tener más relación y aprender a relacionarme con las personas. Aprendes de tus errores y los corriges de manera que todos te ayudan poniendo de su parte.

    Espero que este campamento siga adelante siempre porque merece la pena y agradezco tener esta libertad, sensaciones, emociones que son tan hermosas, que se tienen sobre todo en el circo de Gredos.

    Gabriel C.

    16 años, Cantabria

  • Impresiones de campamento de Mario L.

    El campamento ha supuesto para mí un cambio de vida ya que he aprendido a relacionarme con los demás y porque he aprendido y corregido mis errores. Así he podido dejar de ser tan egoísta aprendiendo a vivir para los demás. Quiero dar las gracias al padre Rafa y a todos los cruzados por haberme prestado su ayuda. También quiero dar las gracias a la Milicia porque he conocido un nuevo estilo de vida gratificante. Por último quiero dar gracias a la Virgen por haberme guiado en estos 15 días de campamento. 

    Mario L.

    17 años, Madrid

  • Impresiones de campamento de Carlos G.

    A pesar de que ya llevo unos cuantos campamentos, ninguno de los anteriores había supuesto lo que este. Llegaba con grandes expectativas y con un profundo deseo de mejorar mi persona y vida espiritual.

     Estos deseos se deben a un pequeño estancamiento y alejamiento durante el curso, por lo que el campamento ha supuesto volver a donde lo dejé y seguir avanzando. Espero que todas mis peticiones sean escuchadas por la Virgen y que me ayude en el curso que pronto empieza. Quiero que me ayude a progresar como persona y a subir en responsabilidades dentro de Milicia para conseguir que nuestra gran familia siga creciendo más, más y más.

     Carlos G.

    18 años, Tudela (Navarra)

  • Impresiones de campamento de Juan F.

    Este campamento ha supuesto para mí un gran hito en mi juventud. Lo que más me ha gustado ha sido el ambiente y las personas, pues todo el mundo está alegre y contento y todos somos amigos de todos. Este campamento me ha ayudado mucho porque he tenido más responsabilidades que el año anterior. Otra de las cosas que más me han gustado ha sido la etapa de Gredos: las montañas, la naturaleza, dormir bajo las estrellas. Pero sobre todo, el silencio, estar cerca de la Virgen y convivencia con mi escuadra. Además, ha sido un campamento muy especial pues es el 50 aniversario de la Milicia de Santa María y la preparación para la Jornada Mundial de la Juventud. Me lo he pasado muy bien y espero volver el año que viene.

    Juan F.

    Cáceres

  • Impresiones de campamento de Juan Carlos R.

    Mentiría si dijera que este campamento ha sido como unas vacaciones pues no es que hayamos descansado mucho. Pero tengo la impresión de no estar cansado y de que el verdadero campamento empieza al final. Ahora comprendo lo que decían los más mayores al principio de que el campamento es una escuela para la vida. Es totalmente cierto. No sé si será por la altura de este pueblo o por las charlas y reflexiones que he tenido pero ahora me encuentro más cerca de Dios.

    También creo que debería decir algo de la escuadra. Es la mejor que me podría haber tocado pues no me han mentido en ningún momento sobre mi situación, es decir, cuando lo he hecho mal me lo han dicho y cuando lo he hecho bien no me han dicho nada pues es lo que tenía que hacer. Este campamento tiene la capacidad de cambiar la vida de las personas y yo soy testigo.

    Juan Carlos R.

    Salamanca

  • Impresiones de campamento anónimo

    Este campamento me ha abierto los ojos ya que al estar más distraído con cosas exteriores no he disfrutado de lo que estaba viviendo y ahora me arrepiento. Me he dado cuenta de la importancia de entender a otras personas y aprender a “soportarlas” y crear una mejor convivencia en el campamento. He aprendido como se puede amar de verdad a una persona aceptando sus defectos y aprendiendo de sus virtudes. He encontrado mis límites y descubierto mis defectos. He aprendido también cómo se pueden corregir. Ahora me queda insistir en corregirlos.

    Este año ha sido duro por lo que no tenía muchas ganas de seguir en la Milicia, pero después de este campamento no me arrepiento de haber venido y de haber perseverado. Un saludo y una invitación a venir a este campamento.

    Anónimo

    16 años

  • Impresiones del campamento de Santa María 2011

    Durante este mes de junio os iremos ofreciendo algunas de las impresiones del campamento del año pasado. Queremos que sirvan como medio para ir calentando el corazón de cara al próximo, que empieza en menos de un mes. No dejemos caer en saco roto esta oportunidad de dar a conocer la vivencia profunda que tenemos durante esos quince días que puedan animar a otros a asistir. Aquí os dejamos con la primera:

    Doy gracias a Dios por esta segunda vez que me da la oportunidad de participar en este campamento. Aquí no solo me lo he pasado muy bien y he hecho buenos amigos sino que además he aprendido grandes valores como el esfuerzo, la superación, el compromiso, la alegría frente a la adversidad, el valor del deporte y el trabajo en equipo.

    Aunque realmente lo mejor del campamento es siempre el amor a la Virgen que los Cruzados nos transmiten. Nos enseñan a tratarla como a una madre, confidente y amiga. Ella es el centro y la causa de este campamento y el modelo de vida de todo militante.

     Francisco P.

    19 años, Valladolid

  • No basta con declararse cristiano para ser cristiano…

    No basta con declararse cristiano para ser cristiano, ni buscar simplemente cumplir las obras del bien. Sino que hace falta conformarse hacia Jesús, con un lento y progresivo compromiso de transformación del propio ser, a imagen del Señor, para que por la gracia divina, cada miembro del Cuerpo de Él que es la Iglesia, muestre la necesaria semejanza con la Cabeza, Cristo Señor.

    (Benedicto XVI)

  • Jornadas de Semana Santa.

    A casi un mes de distancia, lo importante toma peso específico en la vida.

    Se recoge a continuación el testimonio de un militante que participó en las Jornadas de Semana Santa de este año.

    Este año, las Jornadas de Semana Santa han tenido lugar en Rozas de Puerto Real, aunque, al menos en mi caso, también han tenido lugar en mi corazón.

    Éste ha sido el primer año que he estado en Semana Santa con la Milicia y se nota. Cualquier grupo cristiano es perfecto para pasar estas fechas, mejor que no quedarse con los amigotes por ahí de fiesta en fiesta, mientras uno se pierde la FIESTA de la Resurrección del Señor.

    Sin embargo, he de confesar que tenía ganas de conocer las Jornadas de la Milicia, entre otras muchas razones, porque es un sitio ideal para fortalecer amistades y crear y establecer otras nuevas.

    Pero vayamos al grano, este año había un “doble objetivo”, puesto que además de vivir la Semana Santa como tal, se nos había encomendado la misión de vivirla conjuntamente con el pueblo donde estábamos. Para ello, los Oficios fueron en la iglesia del pueblo, así como compartimos tiempo en la procesión y el Rosario y la Vigilia del sábado con la gente del pueblo. En concreto, ese mismo día hubo una gymkhana para los niños, fútbol para los jóvenes, y una visita a los ancianos, también jóvenes de espíritu. Por último, durante la tarde del domingo de Resurrección, tuvimos un festival en el que salieron a relucir las mayores capacidades y destrezas de los militantes: canciones, monólogos y actuaciones…, que a todos nos proporcionaron un buen rato de diversión. Mediante todas estas actividades se buscó acercarnos al pueblo y, lo más importante, acercar más a Cristo Resucitado a aquella gente, a la cual no olvidaré nunca.

    Como grupo, las diversas asambleas y las comidas, así como las bincas que tuvieron lugar, ayudaron mucho a que los militantes tuviéramos la oportunidad de conocernos más a fondo, o incluso conocer a gente nueva, lo cual no está nada mal de vez en cuando.

    Además, uno de los temas centrales fue la organización del último trimestre del curso y la del curso que viene. Para ello, vimos por qué merecía la pena luchar (la respuesta pareció ser “para que el bien reine en este mundo, señor Frodo”), resaltamos el valor de la constancia (que es una virtud que suple muchas otras, pero no se suple con ninguna), ahondamos en el significado y función de la Nueva Evangelización y cómo nosotros podríamos evangelizar en función del tiempo verbal que utilizáramos (evangelizaba, evangelizo/amos, evangelice), y conocimos cómo la Virgen nunca nos abandona a lo largo de nuestra vida, sino que está ahí siempre para acompañarnos, como al Crucificado, hasta el final.

    Personalmente, estoy seguro de que Dios transmitió su mensaje a cada uno de los militantes que allí estuvimos, pero también se nos llamó a todos a la responsabilidad que tenemos como militantes y como cristianos, a “hablar descaradamente de Cristo” (Fernando Martín), a traer a los demás hacia Cristo y a despertar al resto de cristianos que están dormidos, como aquellos apóstoles en el Huerto de los Olivos, a quien Dios necesita para cumplir su voluntad y que “venga a nosotros su reino”.

    En este sentido,  se nos invitó a ser PARTE ACTIVA de la Milicia y de la Iglesia, ya que somos parte de ellas y les debemos mucho más de lo que nos imaginamos.

    Finalmente, se nos invitó a transmitir, propagar, contagiar, difundir… la alegría de la Resurrección a todos los nuestros, familia, amigos, o incluso desconocidos, para que todo el mundo sepa que ¡¡¡CRISTO HA RESUCITADO!!! por todos y cada uno de los seres humanos del planeta.

    Del mismo modo que, aunque al mirar a un crucifijo vemos a un Cristo inmóvil y estático, sabemos que su sangre sigue brotando y derramándose por toda la humanidad, también nosotros debemos hacer que la gente sepa que el alma del cristiano no es estática, sino que la Alegría de la Resurrección y la Vida que brota de ella, hacen de ella, el alma más feliz de la faz de la Tierra.

    Javier B., 17 años.

    Madrid.