Etiqueta: Juventud

  • Habemus Papam!!!

    VATICAN-POPE-VOTE-CONCLAVE-FRANCIS IAnte la expectación atronadora de un mundo que mira fijamente a Roma, hoy Francisco I ha salido al balcón en la plaza de San Pedro, para saludar a la Iglesia universal.

    Antes de dar la bendición a todos los católicos y personas de buena voluntad, ha pedido silencio, y ha suplicado oraciones por él mismo, para que Dios le bendiga y pueda ser rostro visible del Señor al que representa. El Papa acalla el mundo, no con un golpe encima de la mesa, sino pidiendo oraciones… Todo un signo de lo que es la Iglesia, de lo que Cristo ofrece al hombre de hoy, como al de siempre…

    En contraposición a otros cargos de autoridad (política, presidencias, …) Benedicto XVI ha prestado un servicio (el de la autoridad), de forma desprendida. Se sabía instrumento, y supo dar un paso atrás por el bien de la Iglesia. Y hoy, las primeras palabras de Francisco I han sido para pedir a Dios por la fraternidad de la humanidad, pedir que los hombres se amen, y haya paz entre ellos, que recorran un camino de confianza… El segundo movimiento ha sido una oración por el Papa emérito Benedicto XVI.

    Francisco IHa salido al balcón, y su mirada era serena, estaba pacificada. No era altanera ni orgullosa. El catolicismo es esto: grandes hombres, pequeños para entrar en el Corazón de la Madre.

    En el mismo momento en que era elegido, las redes sociales se llenaban de bromas pesadas, insultos, comentarios hirientes contra el Papa… Y el Papa pide que se rece por él… El cristianismo calla e intercede ante Dios por ese mundo que hace apostasía ruidosa y silenciosa…

    Ser militante de Santa María, de la Iglesia de Jesucristo, ese ser rostro visible de un Dios que es amor, en medio del mundo, ¡¡¡¡SIN SER DEL MUNDO!!!!

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  • Benedicto XVI y los jóvenes militantes.

    Benedicto XVI cansado«Me sostiene y me ilumina la certeza de que la Iglesia es de Cristo, que no dejará de guiarla y cuidarla. Agradezco a todos el amor y la plegaria con que me habéis acompañado. Gracias.

    En estos días nada fáciles para mí, he sentido casi físicamente la fuerza que me da la oración, el amor de la Iglesia, vuestra oración.

    Seguid rezando por mí, por la Iglesia, por el próximo Papa. El Señor nos guiará.»

    [Benedicto XVI, miércoles de ceniza (13 de febrero de 2013)]

    Resumir el papado de Benedicto XVI no es fácil. Muchos diamantes en un camino corto,  en el que todo ha sido providencial, en el que sus intervenciones, escritos, mensajes, viajes y vida ha ido marcada por los signos de los tiempos, por la Voluntad de Aquél con el que el “Papa humilde” sólo colaboraba. Ya desde el principio, al ser elegido, hizo una confesión honesta:

    «Los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador en la viña del Señor y me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes».

    En la homilía con la que inauguró su pontificado volvió a sorprender al afirmar:

     «Mi programa de gobierno es no hacer mi voluntad y no seguir mis propias ideas, sino ponerme junto con toda la Iglesia a escuchar la palabra y la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él».

    El sello de este Papa, ha sido el de la colaboración con el Señor, un segundo violín que ha sabido secundar a la perfección al Primer Violín: Cristo. ¿No es un precioso modelo para el militante?

    Su despedida es un retrato de un Pontificado, de una personalidad, y de la santidad con la que Dios le ha ido regalando. El humilde siervo sabe cuándo aparecer (normalmente tras ser llamado por el Amo, no antes, y nunca por iniciativa propia), y tras haber entregado la vida, tiene la certeza de saber cuándo y cómo salir por la puerta de atrás, cómo desaparecer, con la certeza de no haber hecho más que cumplir su deber.

    En los últimos tiempos, la Iglesia ha gozado de dos Papas, que posiblemente serán santos. Ambos, los dos. Por caminos distintos. Juan Pablo II, el gran Papa, y Benedicto XVI, el Papa humilde…

    Dios gobierna la Iglesia y el mundo con amor de Padre. Y marca el camino a seguir, con luces en medio de la noche. Benedicto XVI ha sido una de esas luces providenciales, y esperanzadoras. Él, dejándose hacer, saliendo al paso de tantas situaciones difíciles como ha tenido que enfrentar, y haciéndolo como lo ha hecho, ha abierto a los cristianos del siglo XXI un camino de sencillez, de abajarse, de confianza ciega en Dios, y también de misión, audaz y respetuosa, que dialogue con el hombre de hoy, abriéndole al misterio de Dios, y a su Amor incondicional.

    También para los jóvenes ha tenido siempre una palabra de aliento y sinceridad. Siempre nos ha dicho lo esencial:

    «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.»

    [Benedicto XVI, Deus caritas est 1]

    Nosotros, los jóvenes, sabemos cuándo alguien nos adula, y nos quiere vender la moto para aprovecharse de nosotros. Tenemoss un olfato especial…

    Benedicto XVI, un Papa acogedorY también reconocemos cuándo alguien es sincero con nosotros, y nos habla al corazón, adivinando los anhelos más profundos de nuestro ser. Benedicto XVI ha sido de estos últimos, y por eso, con el tiempo crecerá en nuestra vida su mensaje y palabra. Directo y respetuoso nos ha marcado un camino: el de la humilde colaboración con Él en la redención de nuestros compañeros y amigos.

    La pelota está en nuestro tejado…, en nuestras manos, de nuestra respuesta dependerá el futuro de la Iglesia. Cristo nunca ha dejado de confiar en los jóvenes…

    Gracias, santo Padre.

    Militantes de Santa María

  • Felicidades Abelardo.

    Felicidades Abe.

    «Si no eres capaz de amar, vete al sagrario, y déjate amar.»

    Abelardo de Armas, pensamientos.

    Abelardo de Armas 19 febrero 78

  • ¡Mirad a María!

    «Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz a un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande» (Lc 1, 31-32)

    María embarazadaImagínate a María, la Virgen. ¿Qué imagen tienes en mente? Seguro que estás pensando en una estatua que viste en una iglesia. Quizás una imagen de alguna estampita, o es posible que alguna foto de un cuadro famoso en el que se retrate a la Sagrada Familia. Si te fijas cuando vayas de vacaciones, te darás cuenta de que está en prácticamente todos los lugares: iglesias, tiendas de recuerdos, casas particulares, balcones, museos… Muchos desearían que su imagen estuviera extendida por todo el mundo, tal y como sucede con la Virgen. Sin embargo, la fama se va tan rápido como viene. ¿Cómo es posible que tras más de 2000 años, aún sea tan famosa? Por algo tan simple como el amor.

    Las personas solemos tomar ejemplo de aquellos que nos rodean, buscando un modelo a seguir. Unos buscan esta clase de apoyo en su familia, otros entre sus amigos y algunos tratan de imitar a personajes famosos. ¿Por qué no aspirar a ser como María? Famosa Amiga y Madre de sobra conocida. Desde luego, marcarla como objetivo de nuestra vida es cuanto menos conveniente: Madre feliz y libre, llena de Amor.

    Uno de los mayores regalos de Dios es nuestra libertad, sobre todo en un mundo en el que somos esclavos de tantos falsos dioses. Dios SIEMPRE nos da alternativa, lo que no quita que nos ande buscando, llamándonos. Esto se observa en María. Dios tenía un plan para Ella, un plan perfecto, ya que había sido ideado por Aquél que todo lo sabe. Y a pesar de eso, no lo pone en marcha hasta que cuenta con el humilde consentimiento de María, quien exclama: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».

    María ha tomado una decisión importantísima gracias a su total libertad, y sin embargo se reconoce esclava. La clave de esta paradoja es el amor.

    Todos queremos ser libres, pero el mundo se nos queda grande. Podemos creernos el centro de la existencia, mas siempre surgirán problemas que no podremos afrontar.

    Nuestra ignorancia se vuelve contra nosotros, y nos convierte en sus esclavos. La llave de nuestra liberación es el reconocernos limitados, necesitados de ayuda. Siendo humildes se abren pequeñas puertas ocultas para aquellos cegados por su orgullo. Seremos libres cuando al sentirnos amados por toda la eternidad, nos fiemos de Aquél que dispone de un plan para nosotros. Cuando confiemos en el Amor, no en el valor, para confiar de verdad, de corazón.

    María confió, y gracias a su fe trajo al mundo paz, felicidad, amor y libertad. Dio a luz a nuestra Salvación.

    paisajes-de-solArrojemos nosotros luz sobre un mundo sumido en la oscuridad, para que la tranquilidad que se siente al ser amado incondicionalmente, dé lugar a una nueva salvación.

    A nuestra salvación. A la de todos.

    A la de los hijos de María Madre.

    (G., 18 años. Burgos)

  • Los miedos no son nada, en brazos del Padre.

    «Ella se conturbó por estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios.» (Lc 1, 29-30)

    miedosEs tarde, y deberías estar durmiendo, pero… ¿Cómo conciliar el sueño en un ambiente tan aterrador? Todo está oscuro. Tus peluches y juguetes no son tan entrañables como cuando son bañados por la luz del día. Las ramas de los árboles parecen garras afiladas, y los fantasmas de barrio se entretienen haciendo ruido en tu ventana. Al principio te ves capaz de afrontar semejante situación, pero de repente un escalofrío te recorre todo el cuerpo. Has dado el grito salvador. La luz se enciende y tu padre llega para salvarte. Poco a poco los nervios desaparecen en sus cálidos brazos, y los miedos se van disipando con el cariño de sus besos. Le informas sobre las horribles criaturas que han venido a visitarte, y te sorprendes ante su estado de calma. Dice que todos esos seres no existen. ¿Cómo puede decir semejante bobada? ¡Si los has visto con tus propios ojos! Sin embargo… Es tu padre, y la experiencia te dice que mejor confiar en él. Mejor dejarse guiar, ya que siempre que has confiado, has sido feliz. Y antes de darte cuenta, te duermes plácidamente, con la mente tranquila, en el regazo de aquel que sabes que te quiere.

    Has crecido. Ya no tienes juguetes y peluches, y la noche ya no es tan aterradora. Entonces, ¿qué te inquieta? Ah, ya veo… Ya no crees en fantasmas y seres terribles. Pero sigues teniendo miedo…

    Cada día tienes que afrontar situaciones que te superan, que parecen estar por encima de tus posibilidades. Tus padres te prepararon para la vida, pero ahora has de afrontar los problemas inevitables de todo ser humano. Al principio puedes con ello, poco a poco sigues hacia delante… Hasta que el obstáculo es demasiado grande. Debes avanzar, pero no puedes… Desesperado como antaño, gritas de nuevo, pensando que ahora nadie te oirá.

    Pero Alguien acude al rescate. Dios te ha oído, y Él siempre responde. Te extiende los brazos, y de nuevo el amor te reconforta. No sabes qué hacer, y pides consejo… Pero menuda respuesta… ¿Cómo vas a hacer eso? Es imposible, no tiene sentido. ¿Como vas a solucionar así tus problemas? Sin embargo…

    Abrazo del Padre

    ¿Por qué no pruebas? ¿Tienes acaso otra alternativa? Ya has probado diversas opciones, y ahora Él te ofrece Su consejo. Sigues Su ejemplo, y el obstáculo que tanto miedo daba, se convierte en una simple piedra en el camino. Ha costado confiar, pero ahora que vuelves a ser feliz, descansas de nuevo en el regazo de Aquel que te quiere.

    Que siempre te quiere.

    Pase lo que pase.

    (G., 18 años. Burgos)

  • Alégrate, Dios está contigo.

    «Y entrando, le dijo: alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». (Lc 1, 28)

    ruidoVivimos en un mundo lleno de cosas. Videojuegos, televisión, música… Diversos elementos que hacen que el tiempo se pase rápido, que nos olvidemos de los problemas por unos instantes. También está lleno de personas. Tenemos familiares, amigos y conocidos con los que pasar el rato y a los que acudir cuando nos surgen problemas que nos superan.

    Ahora vamos a hacer un experimento. Cierra los ojos, guarda silencio. Escucha…

    Rodeado de oscuridad, ¿qué puedes oír? Lo único que percibes es tu propio ser, la voz de tu conciencia. La persona que realmente eres. Pasa el tiempo, y como entre tanto vacío solo estás tú, te pones a pensar. Y así, poco a poco, te vienen a la cabeza todos esos problemas e inquietudes que tratabas de evitar… Deseas abrir los ojos para encontrar una nueva distracción, pero no puedes: eso sería hacer trampas. Ahora que tienes que afrontarlos, descubres que eres incapaz de hacerlo, que necesitas la ayuda de un gran amigo…

    ¿Y cómo te sientes? Solo. Completamente solo. Y entre tanta soledad, te quedan dos alternativas.

    videojuegos-banescoUna, abrir los ojos. Deja que el mundo entre en tu interior, que lo llene todo de ruido, que convierta tu espacio personal de aspecto aterrador, en un trastero lleno de trastos inservibles. Deja que te llenen la cabeza de cosas que hagan que todas tus preocupaciones parezcan un ligero zumbido en la distancia. Un zumbido que nunca desaparece…

    O dos, guarda silencio. Escucha. Presta atención a esa oscuridad que te rodea. Cierra los ojos y concéntrate. Poco a poco, tus problemas pasan a un segundo plano. Esas cuestiones que carecían de respuesta se van resolviendo sin apenas darte cuenta. Y antes de percatarte, descubres que la paz inunda tu corazón y la mente se despeja… Ya no te sientes solo, porque todo el ruido se ha transformado en la voz de un gran Amigo. Sientes la presencia de Alguien que sabes que siempre ha estado ahí, incluso cuando no le has prestado atención y has hecho todo lo posible por ignorarle. Ahora que tu universo ha guardado silencio, puedes escuchar el mensaje que durante tanto tiempo ha querido transmitirte.

    Solo puedes sonreír al escuchar sus palabras:

    ¡Alégrate. Estoy contigo!

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    (G., 18 años. Burgos)

  • Impresiones de Convivencias de Navidad Universitarios

    Impresiones de Convivencias de Navidad Universitarios

    1122_10200365900295876_783948025_nDel dos al cinco de enero, en un pueblo pequeño de la provincia de Madrid, en un convento construido hace más de cuatrocientos años -saqueado por el Francés, recuperado, desamortizado, devastado durante la Guerra civil (origen de ocho mujeres mártires), reconstruido y vuelto a poner en pie-. En ese convento donde reposa «la santa Juana», allí estuvimos unos cuantos militantes de convivencias navideñas.
    (Me había propuesto estar más atento y ayudar más en las labores de la casa, pero me temo que estuve un poco gandul.)
    Por la mañana, el «pack milicia», esto es, oración, misa yyyy desayunoEstudio (¡somos sacerdotes por el bautismo, podemos ofrecer a Dios nuestro estudio!).Bincas (poco a poco mi corazón se abre a otro corazón, y en éste y en otros vamos caminando hacia Cristo). ¡Toledo! y un gran guía en una gran ciudad. Velada con canciones, ¡y Pablo que nos enseña a componer una canción! Balance de fin de día, de acabar como empecé, con Dios Padre. ¿Y María? Ella seguro que ha estado con nosotros, sin que se la vea, discreta, pero acompañante.
    ¡Hey!, ¿no te apuntas a las próximas? Seguro que en Semana Santa hay algo por ahí…
    ¡Larga vida a los cocineros…!
    ¿Cómo llevaremos al Niño Jesús a nuestros compañeros? ¡Estamos a tiempo!
    Alfonso B. (Madrid)
  • Vigilia de la Inmaculada.

    Vigilia de la Inmaculada.

    Vigilia de la Inmaculada 2012. Milicia de Santa María

    La Inmaculada pasó en silencio, sin hacer ruido… Como lo hace una Madre…

    Militantes y cruzados de Santa María celebramos con intensidad la gran fiesta de la Virgen Inmaculada con Vigilias, Eucaristía, compromisos… Un año más (para algunos el primero), que ponemos en manos de María, para que nos lleve a Él.

    Posiblemente seremos muchos los que terminamos emocionados en la Vigilia de la Inmaculada. El día 7 de diciembre por la noche, un grupo de jóvenes enamorados de María, ofrecen sus vidas por la conversión de sus compañeros… Desde la sencillez, desde la pobreza, pero también desde un tierno amor a la Virgen Inmaculada, canciones, misterios del rosario, peticiones, testimonio de un joven laico, y la santa Misa…, se suceden encendiendo el corazón en deseos de entregas generosas a María.

    Quizá algún participante (joven o familia), quiera aportar su granito de arena mediante un comentario, compartiendo lo que supuso participar en la Vigilia de la Inmaculada organizada por la Milicia de Santa María este año en su ciudad.

    Santa María, Madre Nuestra, un año más en tus manos…, haz el milagro que quieres hacer en nosotros :).

    Escuchar: Inmaculada Concepción

  • Ejercicios Espirituales con la Milicia de Santa María.

    Toda Tanda de Ejercicios Espirituales comienza con una propuesta desinteresada que el Señor nos hace a cada uno de manera directa o indirecta a través de alguien cercano. Todo aquello que es de provecho para el alma, siempre tiene sus pequeñas trabajas que intentarán apartarnos de aquello que Dios nos tiene preparado: Planes mejores, estudios, vacaciones con familia y amigos, días de relax y descanso en casa. Serán algunas de las trabas que “El mundo” intentará ponernos en nuestro camino.

    Cada Tanda de Ejercicios nos ofrece muchísimo por muy poco. Ratos de meditación, modelos de vida para alcanzar la santificación, vivencias personales en la vida cotidiana, celebración diaria de la Santa Misa, exposición del Santísimo, sacramento de la Confesión… Todo esto a cambio de ocho días en silencio, pieza clave de los Ejercicios Ignacianos, permitiendo al ejercitante escuchar a través del alma todo aquello que El Señor lleva queriendo decirnos tanto tiempo.

    Una Tanda de Ejercicios Espirituales se compone de ocho días. En cada uno de los cuales se exponen los Puntos del día que nos servirán como base y principio en la oración, acompañados de lecturas formativas (La pureza en el Ser Humano) durante el desayuno, la vida de un santo (San Francisco de Sales) durante la comida y la cena, además de una plática diaria sobre un tema específico.

    En un primer momento, personalmente concebía los Ejercicios Espirituales, como el momento y situación idóneos para reflexionar sobre la situación y problemas personales. Poco después, en los puntos del día, se explicó que los Ejercicios Espirituales no eran precisamente para reflexionar sobre problemas y situaciones tanto pasadas como futuras, sino que su principal finalidad es permitir un encuentro más cercano y profundo con el Señor. “Ocúpate de mis cosas y Yo me ocupare de las tuyas”.

    Al comienzo de los ocho días, el silencio quizás fue la parte que más me costó asumir, sobre todo durante las comidas o cuando te encuentras con alguien por los pasillos. Pero a medida que pasan los días es algo a lo que te vas acostumbrando y finalmente acabas considerándolo normal e implícitamente necesario para estar sumergido en el oración y en el encuentro con el Señor. El tiempo durante los días de Ejercicios  transcurre asombrosamente rápido, pero si vuelves la mirada hacia horas antes, las horas parecen días.

    El arduo calor de la capilla y el suave frescor de las habitaciones fueron decisivos a la hora de decidir el lugar escogido para nuestra oración personal. Haciendo de esto, en numerosas ocasiones, motivo de penitencia y consolación del espíritu por estar un poquito más cerca de Aquél que tanto nos ama y espera pacientemente nuestra presencia junto a Él.

    Los días pasan y la monotonía comenzó a ser un enemigo presente en los Ejercicios. La lectura de las Sagradas Escrituras, la meditación sobre los puntos del día, y una oración humilde y profunda, fueron las perfectas armas contra la lucha de una monotonía desenvuelta entre las mismas paredes, escaleras y habitaciones.

    Quizás como la mayoría de la gente que realiza ocho días de Ejercicios Espirituales la primera impresión que tiene de sí mismo es la de: “Me voy a comer el mundo”. A la salida de Ejercicios me encontré en una sensación de plena felicidad y tranquilidad en el alma, una sensación que con el paso de los días vuelve a su estado normal. Esto es algo que quizás haya que combatir ya que los verdaderos Ejercicios no deben acabar a los ocho días, sino que deben empezar cuando uno sale del lugar donde los recibió. Es decir, mantener la oración con el Señor, seguir ofreciéndose y sacrificarse por amor a Dios, etc. Probablemente esto fue uno de los propósitos en el que antes encontré dificultades en continuar realizando. Difícil, pero no imposible.

    Tras estos ocho días me di cuenta de muchas cosas en mi vida que debían cambiar y ser corregidas por amor a Dios y a los demás. Y no solo quedarme yo mismo con el mensaje aprendido, si no llevárselo a todos aquellos con los que diariamente convivo y me relaciono, perdiendo el miedo al qué dirán o qué pensarán. Doy gracias a Dios por haberme concedido esta providencial oportunidad de acercarme un poco más a Él, a través de esos maravillosos ocho días que marcaron mi vida hacia el camino a la santidad.

     Pablo C., (Palencia)