Etiqueta: Juventud

  • Retiro mensual: la alegría de Cristo resucitado.

    El pasado domingo 22 de abril tuvimos el Retiro mensual de Milicia de Madrid al que asistieron 9 militantes. Se hizo en el hogar de la calle Meléndez Valdés, lugar muy acogedor y muy nuestro para realizar un Retiro, y fue dirigido por Javier L.

    La temática central sobre la que giró el Retiro fue ‘la Alegría en Cristo Resucitado’.

    En la primera meditación se nos habló de la cercanía que muestra el Señor ante todos nosotros que se muestra de forma patente en todo el Evangelio, pero más aún tras su Resurrección.

    La plática se centró propiamente en la alegría que debemos mostrar siempre en nuestra vida y en la importancia del buen discernimiento que debemos hacer para que sepamos distinguir entre una alegría pasajera y una que nos da felicidad, de este modo todos a nuestro alrededor serán partícipes de ella y así nadie desespere si nosotros estamos junto a ellos.

    La segunda meditación trató sobre el discurso que dio Jesús tras la multiplicación de los panes y los peces, en la que los mismos discípulos que le querían hacer rey, poco después le abandonaban; Jesús nos pregunta si también nosotros le queremos abandonar.

    El Retiro acabó con una asamblea de conclusiones en la que explicamos cómo estuvimos en el Retiro y nuestras impresiones de él.

  • Jornadas de Semana Santa.

    A casi un mes de distancia, lo importante toma peso específico en la vida.

    Se recoge a continuación el testimonio de un militante que participó en las Jornadas de Semana Santa de este año.

    Este año, las Jornadas de Semana Santa han tenido lugar en Rozas de Puerto Real, aunque, al menos en mi caso, también han tenido lugar en mi corazón.

    Éste ha sido el primer año que he estado en Semana Santa con la Milicia y se nota. Cualquier grupo cristiano es perfecto para pasar estas fechas, mejor que no quedarse con los amigotes por ahí de fiesta en fiesta, mientras uno se pierde la FIESTA de la Resurrección del Señor.

    Sin embargo, he de confesar que tenía ganas de conocer las Jornadas de la Milicia, entre otras muchas razones, porque es un sitio ideal para fortalecer amistades y crear y establecer otras nuevas.

    Pero vayamos al grano, este año había un “doble objetivo”, puesto que además de vivir la Semana Santa como tal, se nos había encomendado la misión de vivirla conjuntamente con el pueblo donde estábamos. Para ello, los Oficios fueron en la iglesia del pueblo, así como compartimos tiempo en la procesión y el Rosario y la Vigilia del sábado con la gente del pueblo. En concreto, ese mismo día hubo una gymkhana para los niños, fútbol para los jóvenes, y una visita a los ancianos, también jóvenes de espíritu. Por último, durante la tarde del domingo de Resurrección, tuvimos un festival en el que salieron a relucir las mayores capacidades y destrezas de los militantes: canciones, monólogos y actuaciones…, que a todos nos proporcionaron un buen rato de diversión. Mediante todas estas actividades se buscó acercarnos al pueblo y, lo más importante, acercar más a Cristo Resucitado a aquella gente, a la cual no olvidaré nunca.

    Como grupo, las diversas asambleas y las comidas, así como las bincas que tuvieron lugar, ayudaron mucho a que los militantes tuviéramos la oportunidad de conocernos más a fondo, o incluso conocer a gente nueva, lo cual no está nada mal de vez en cuando.

    Además, uno de los temas centrales fue la organización del último trimestre del curso y la del curso que viene. Para ello, vimos por qué merecía la pena luchar (la respuesta pareció ser “para que el bien reine en este mundo, señor Frodo”), resaltamos el valor de la constancia (que es una virtud que suple muchas otras, pero no se suple con ninguna), ahondamos en el significado y función de la Nueva Evangelización y cómo nosotros podríamos evangelizar en función del tiempo verbal que utilizáramos (evangelizaba, evangelizo/amos, evangelice), y conocimos cómo la Virgen nunca nos abandona a lo largo de nuestra vida, sino que está ahí siempre para acompañarnos, como al Crucificado, hasta el final.

    Personalmente, estoy seguro de que Dios transmitió su mensaje a cada uno de los militantes que allí estuvimos, pero también se nos llamó a todos a la responsabilidad que tenemos como militantes y como cristianos, a “hablar descaradamente de Cristo” (Fernando Martín), a traer a los demás hacia Cristo y a despertar al resto de cristianos que están dormidos, como aquellos apóstoles en el Huerto de los Olivos, a quien Dios necesita para cumplir su voluntad y que “venga a nosotros su reino”.

    En este sentido,  se nos invitó a ser PARTE ACTIVA de la Milicia y de la Iglesia, ya que somos parte de ellas y les debemos mucho más de lo que nos imaginamos.

    Finalmente, se nos invitó a transmitir, propagar, contagiar, difundir… la alegría de la Resurrección a todos los nuestros, familia, amigos, o incluso desconocidos, para que todo el mundo sepa que ¡¡¡CRISTO HA RESUCITADO!!! por todos y cada uno de los seres humanos del planeta.

    Del mismo modo que, aunque al mirar a un crucifijo vemos a un Cristo inmóvil y estático, sabemos que su sangre sigue brotando y derramándose por toda la humanidad, también nosotros debemos hacer que la gente sepa que el alma del cristiano no es estática, sino que la Alegría de la Resurrección y la Vida que brota de ella, hacen de ella, el alma más feliz de la faz de la Tierra.

    Javier B., 17 años.

    Madrid.

  • La santidad y la perfección.

    La santidad no consiste tanto en la perfección material, sino en la aceptación y en el ofrecimiento, por amor de Dios, de nuestros esfuerzos y de nuestros pequeños «logros», así como de nuestras limitaciones y errores.

    (Hno. Rafael Arnaíz)

  • ¿Qué vas a hacer el finde?

    Mis amigos del instituto suelen preguntarme si voy a Misa los domingos, ayudo en las actividades de la Iglesia, si creo en Dios…, a lo que digo que sí, y es entonces cuando dicen ´´¡Pero si eso es un rollo!´´, ´´¿A Misa los domingos? ¡Qué pérdida de tiempo!´´, ´´Creer está pasado de moda´´.

    Y es cierto, creer está pasado de moda, el cristiano tiene el sello de aburrido y de antiguo allá donde va, al fin y al cabo, tiene que estar rezando todo el día, no puede hacer nada divertido porque es pecado… ¡Eso es lo que la gente cree, y si cree eso es porque no ha visto a la nueva juventud cristiana! Se desarman a sí mismos cuando les pregunto yo: ´´¿Qué vais a hacer el finde?´´ y ellos, todo orgullosos, me dicen: ´´Ah, tenemos un local y estaremos allí de botellón toda la noche ¡La última vez amanecí en un banco sentado junto a un mendigo y no sé ni cómo llegué ahí!´´. Ese es su concepto de diversión, claro… Me preguntan: ´´¿tú qué harás?´´

    Sonrío y respondo ´´Yo, irme con unos amigos a la montaña. Vamos a ir de acampada, dormiremos en una tienda en medio del campo ¡Estaremos de cachondeo hasta las tantas de la noche, charlando alrededor de una lámpara! Subiremos hasta la cima de Guadarrama y luego bajaremos para echarnos una siesta tranquilamente al lado de un riachuelo…´´

    ´´¡Vaya planazo!´´

    ´´¡Sí, y supongo que también rezaremos un poco!´´

    No olvidaré la cara que pusieron…

    Edgar J., 17 años

    (Móstoles)

  • La Milicia de Santa María convierte un Club de Lectura, en algo apasionante.

    Está bien claro que cuando alguien oye «grupo de lectura» se imagina a gente adulta, aburrida, trajeada y formal sentados en círculo en una sala discutiendo sobre literatura de una manera tan culta que ni ellos mismos entienden. Pues bien, esa imagen se viene totalmente abajo cuando lo organiza la Milicia de Santa María.

    Un grupo de jóvenes en Burgos, un guía experto en el Cid y dos días por delante para visitar los rincones más emblemáticos de la ciudad de Rodrigo Díaz de Vivar mencionados en la obra que protagoniza aseguran la diversión . Jamás la literatura fue tan dinámica ni tan divertida, jamás un libro estuvo tan vivo.

    Aún si no te gusta nada leer y no te interesa lo más mínimo el Mio Cid, una experiencia como esta va mucho más allá y no deja de ser un viaje entre amigos en el que el buen humor, las ganas de pasárselo bien, de aprender y de conocer gente nueva no dejan lugar al más mínimo resquicio de aburrimiento. Es una sensación magnífica el poder pisar el suelo que pisó uno de los héroes medievales españoles con gente que, aunque no conozcas, en apenas un día se convierten en amigos.

    ¡Así se tendría que impartir la literatura siempre!

    Edgar J., 17 años

    (Móstoles)

  • Benedicto XVI anima a los jóvenes a participar en la JMJ.

    Cristo es la respuesta “al deseo de una vida que merece la pena ser vivida”.

    La Milicia de Santa María, atenta a la voz del Papa, sigue trabajando en silencio por los frutos de la JMJ. En silencio, como María, viviendo la Campaña de la Visitación, ofreciéndose a Dios en el día a día, los militantes hacen su parte en la perparación de la JMJ. ¿Y cuál es su parte? Tender con todas sus fuerzas a la santidad que Dios quiere regalarles…

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    Benedicto XVI vive su particular cuenta atrás hacia la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid. Durante este fin de semana el Santo Padre ha viajado a Croacia, en el último de los viajes que le ha llevado fuera de Italia antes de la JMJ.

    Como en algunos de sus últimos viajes el Papa ha querido reunirse con los jóvenes locales, a los que ha animado a asistir a la cita de Madrid en agosto. En esta ocasión Benedicto XVI ha vivido una vigilia de oración en la plaza central de Zagreb, la capital croata. Desde ella ha rememorado parte de su mensaje a los jóvenes con ocasión de la próxima Jornada Mundial de la Juventud: “Vuestra juventud es un tiempo que el Señor os da para poder descubrir el significado de la existencia. Es el tiempo de los grandes horizontes, de los sentimientos vividos con intensidad, y también de los miedos ante las opciones comprometidas y duraderas, de las dificultades en el estudio y en el trabajo, de los interrogantes sobre el misterio del dolor y del sufrimiento”. El Papa ha presentado a Jesús como la respuesta a esos anhelos, “al deseo de una vida que merece la pena ser vivida”.

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