Mes: diciembre 2011

  • Rasgar las apariencias, vivir de fe.

    Rasgar las apariencias, vivir de fe.

    Hoy termina un año, y comienza otro. Regalo gratuito de Dios para con cada uno de nosotros. Un año que debe comenzar con un acto de fe por nuestra parte: ¡Señor, confío en Ti! ¡Sé que lo que me tienes reservado para este nuevo año, es lo mejor para mí!

    Echemos la vista atrás, y busquemos el rastro de Dios en nuestras vidas como Iglesia. El año que hoy termina ha sido un momento de Gracia, no cabe duda. ¿Seremos capaces de encontrar a Dios Padre, no sólo en los regalos agradables, sino también en nuestras miserias, caídas, limitaciones? ¿Será capaz la Cruzada – Milicia de dar gracias por su pobreza amada y transformada por el Amor gratuito de Dios?

    Los primeros momentos de un encuentro importante, deciden el rumbo del mismo. Por eso, por adelantado, demos gracias a Dios por lo que nos dará, sabiendo que detrás de todo lo aparentemente bueno o malo, está Él, que gobierna el mundo por medio de cosas, acontecimientos, personas. Y Él, es un Padre Misericordioso, que cuida de sus hijos con ternura. ¡Hágase en mí…!

    ¡Feliz año! ¡Feliz tiempo de Dios!

    La fe es un salto en el vacío. Tírate. Y el Padre de los cielos que te dice, yo sí que te veo. Porque eso fue lo que le dijo este padre al niño. Cuando el niño apareció ahí arriba en el balcón decía, pero papá si no te veo.

    – Tú tírate, yo sí te veo. Esto basta. Salta en seguida.

    Saltó, y se encontró sano y salvo en brazos de su padre.

    Dios te salve María, que dé este salto mañana. Venciendo todavía las repugnancias que tengo dentro y que mi soberbia me pone una cantidad de muros tremendos para saltar. Tú, Madre, no veías ni comprendías nada. Pero Dios te invita a dar un salto en el vacío.

    Y lo das. Y dándolo eres causa de salvación para Ti y para todo el género humano. Y por lo tanto para mí también. Y para tu Cruzada – Milicia.

    Ahora la Virgen va a andar siempre en tinieblas, sin saber nada, sin ver, pero dice sí a todo. El que se decide a vivir de amor y fe, a vivir la aventura de la fe, se mete en un mundo en que ya no va a entender nada de lo que le sucede en la vida, porque Dios escribe con unos rasgos enteramente distintos de los que creía que iba a escribir.

    Empieza la aventura de la fe. María rasga las apariencias. Rasgar las apariencias de las cosas. Su fe es como el radar, divisa objetos envueltos en la noche, perdidos en la niebla.

    (P. Morales, S.J.)

  • Los santos inocentes.

    Los santos inocentes.

    La Iglesia Católica celebra hoy la fiesta de los santos inocentes.

    Por ser hijos de nuestro tiempo, los militantes recibimos continuas influencias de él. Una de ellas es vivir la tentación de vivir superficialmente todo. El cultivo de la reflexión que pedía el P. Morales, sigue siendo la mejor vacuna (junto con la vida interior) para no ser superficiales, para no ser manipulables.

    Podemos reirnos de los santos inocentes poniendo un monigote en la espalda del amigo, o podemos caer el cuenta de lo que realmente estamos celebrando. Siempre es lo mismo, ante todo impulso que nos llega: comodidad de la superficie, o exigencia de lo profundo.

    Recién nacidos que son asesinados injustamente, ocupando el lugar de Cristo. Iban buscándole a Él, y sin ellos pedirlo, sin ni siquiera desearlo, son adornados con la gracia del Martirio. Nace en nosotros una santa envidia: morir por Él de una vez, o gota a gota en la fidelidad del trabajo oculto, de una vida entregada…

    ¿Cómo actualizar este testimonio en nuestra vida?

    En cada ocasión de sufrimiento, en cada injusticia que padezco, cuando en mi corazón lo más íntimo de mí dice: «Señor, te lo ofrezco, todo es tuyo…», yo también  puedo ser mártir.

    Y como decía el P. Morales, para salir de esta noche epocal en la que nos vemos metidos, serán necesarias grandes oblaciones, por amor a Dios, por medio del martirio, de sangre o blanco… El mundo se salvará por un puñado de hombres… ¡Que el Niño Dios nazca en nuestros corazones!

    No es hablando, sino sufriendo y muriendo, como estas primicias de los mártires, estas flores de la naciente Iglesia confesaron la fe de Jesucristo. A menudo Dios pide que tú y yo, en medio del mundo, lo confesemos callándonos, ofreciendo. Te calumnian, te persiguen: sufre, cállate. ¡Ah! ¡cuán elocuente testimonio de tu fidelidad es esta paciencia muda! En vano dices que eres totalmente de Dios: corresponde que lo digan tus acciones; trabaja por Dios, sufre por amor suyo.

    «El cristiano no se contenta con seguir a Jesús con sólo palabras que se las lleva el viento. Ni con sólo sentimientos que van y que vienen como la marea. Es roca, y no corcho que se agita a merced de los latigazos de las olas.

    Es lo que pide precisamente para nosotros una de las oraciones de la Misa, «Los Mártires Inocentes proclaman Tu gloria en este día. Concédenos por su intercesión testimoniar con nuestra vida la fe que confesamos de palabra» (oración colecta).

    Martirio blanco.

    La segunda parte del Evangelio del día nos descubre la crueldad de Herodes al degollar a los mártires, pero la primera nos habla del martirio blanco en obediencia a Dios Padre. Nos relata la actitud de S. José. El ángel se le aparece y dice: «levántate, toma al Niño y a Su Madre y huye a Egipto. Estáte allí hasta que Yo te diga porque Herodes va a buscar al Niño para acabar con Él» (Mt 2,13).

    ¡Qué fe y grandeza irradia José! Podría haberse escandalizado ante orden tan insólita, pero no piensa más que en ejecutarla. Cualquier otra persona se turba y desconcierta, pero él permanece sereno, con esa tranquilidad que da el sentirse hijo de Dios Padre.

    El texto del Evangelio es tan sencillo que parece se trata de lo más natural del mundo. Un ángel se presenta, no Dios mismo como a Moisés. Orden inesperada, intempestiva, en la noche. Nos parece que Dios elige el mejor momento para molestar más. ¡Con lo fácil que le hubiese sido cualquier hora del día! «Toma al Niño y a su Madre…» El asunto parece que se complica.

    Política divina de llevarse disgustos y darlos a las personas queridas. Ni critica, ni piensa, ni censura los designios adorables de Dios. ¡Cuánto se le ocurriría oponer a nuestro orgullo y pereza! Atravesar el desierto en la noche. ¡Cómo encontrar el camino y sortear a los sicarios de Herodes? ?A qué sitio de Egipto? ¡Pero si Egipto es tierra idólatra! ?Por qué no donde los Magos? ¡Sería lo razonable, siendo amigos nos facilitarían el negocio! Pero ¿qué medios de subsistencia vamos a encontrar?… «Estáte allí hasta que yo te avise». ¡Ni siquiera el consuelo de saber el fin del destierro!»

    (P. Morales, S.J., Semblanzas)

  • Felicitación Navidad 2011.

    Dios se hace hombre, y nos enseña a ser hombres.

  • Una espiritualidad que es un estilo de vida.

    La Milicia de Santa María no es un grupito juvenil de sábado por la tarde. Es mucho más…

    Es una parte de la Iglesia, una inspiración del Espíritu, que nace en un determinado momento de la historia de la Redención, para hacer llegar un mensaje, una forma de vida para el joven de hoy, para el hombre de mañana.

    ¿Cuál es la aportación que la Milicia de Santa María puede hacer al mundo de hoy? La respuesta es rotunda: Bautizados conscientes de la dignidad a la que han sido llamados, entregados a la misión regeneradora del hombre de nuestros días desde el Amor regenarador de Cristo para con cada persona.

    Un gigante dormido es el laicado a menudo. Dos fuerzas contrapuestas le rompen y desgastan en su interior: los agobios y llamadas del mundo, y la apremiante llamada a la intimidad con Dios. ¿Cómo vivir en el mundo sin ser de él? ¿Cómo ser levadura en la masa, sin convertirse en masa amorfa? El joven de hoy, como el de siempre, camina sobre una arista que separa dos caídas: paganismo y clericalismo. Una filigrana entusiasmante que sólo se puede vivir integrando estas dos realidades: Dios y hombre. Todo lo humano ha sido asumido por Dios convirtiéndolo en divino, y todo en la vida del laico (trato con los demás, profesión y estudio, contratos e impuestos, familia, palabra dada, compromiso social, cuidado de la familia, …) merece ser vivido desde esa profundidad de lo eterno.

    Y esta espiritualidad, cuando se conoce y se vive, se convierte en un estilo de vida. ¿Está el mundo y la Iglesia de hoy de algo más necesitado que de esta toma de conciencia del bautizado? El Padre Morales lo tiene muy claro:

    «La raíz más profunda de la crisis que atraviesa el mundo, de la inseguridad qe nos amenaza en todo momento y nos asedia por todas las partes, hay que buscarla en esa deserción de los bautizados que, en medio del mundo, dejan de ser fermento para ser amorfa».

    (P. Morales, S.J., Hora de los Laicos)

    Palabras que parecen escritas en nuestros días, porque el mensaje del Evangelio siempre será actual, pues va al corazón del hombre, dando orientación y respuesta a las preguntas de fondo que le ahogan en un mundo que camina de espaldas a Dios.

    Alégrate joven militante de Santa María, porque Dios ha estado grande contigo al llamarte a las filas de la Milicia. En tus manos está el futuro de la Milicia, de la Iglesia, de España, de Europa, del mundo… ¡Permanece! ¡No desertes de tu puesto! ¡Sé lo que debes ser!

  • Celebración de la Inmaculada en Pamplona

    Celebración de la Inmaculada en Pamplona

    Todos conocemos sobradamente la festividad de la Inmaculada Concepción, más aún los que pertenecemos a la Milicia. En Navarra, como en otros lugares de Milicia, los dos momentos cumbre son: la gran Vigilia de la Inmaculada, celebrada la víspera a las diez de la noche, y la renovación de compromisos por parte de militantes, colaboradores y, ocasionalmente, cruzados, el día ocho de diciembre a la una del mediodía.

    Algunas semanas antes del gran día, nos reunimos todos los militantes de Navarra para compartir una tarde y pegar carteles por la zona vieja de Pamplona, una zona transitada llena de pequeños comercios. A continuación regresamos al hogar. Además, solemos repartir octavillas en la oración del obispo de los primeros viernes de mes, así como en la parroquia de San Francisco Javier el día de su festividad: el 3 de diciembre. El día de su celebración, nos reunimos antes para preparar la iglesia y organizarnos las diversas tareas. La Vigilia consta de de tres partes. La primera es el rezo del rosario, siendo comentado cada misterio. Este año me tocó a mí preparar la introducción al misterio del bautismo de Jesús. Tras preparármela y perfeccionarla con Alberto B., tuve que leerla. La segunda parte es un testimonio, que este año fue realizado por un filósofo y político riojano, antiguo militante. Por último la ceremonia concluye con la celebración de la Eucaristía. Al acabar la Vigilia los asistentes que queramos podemos pasar a una sala con pastas.

    Al día siguiente, el ocho de diciembre, hay que estar un poco antes de la una en el hogar, ya que a esa hora empieza la ceremonia en la que los militantes, los colaboradores y las familias renovamos los compromisos. Después, comemos todos juntos en la residencia, y a las 5.30 hay misa en la parroquia del Corazón de Jesús. En esta misa ofrecemos los compromisos realizados a la mañana, y este año  Alberto B., renovó sus votos. Tras esto volvemos a la residencia donde tomamos un aperitivo, abierto a todos los amigos, y con esto acaba la celebración de este día de fiesta.

    De manera más personal he de decir que este año he vivido esta celebración de una forma más intensa, posiblemente gracias a un mayor grado de madurez en mi vida cristiana, y a la responsabilidad que conlleva el hecho de tener que comentar un misterio del rosario, ante una iglesia a rebosar de fieles que me exige estar a la altura de la situación. Esta manera de vivirlo me ha ayudado realmente a no pasar estos días de una manera superficial, sino a implicarme y a sentirme más cercano a la Virgen.

    Como conclusión cabe resaltar que este año la festividad de la Inmaculada Concepción de María me ha llenado espiritualmente, pero también ha sido una experiencia inolvidable por distintas razones, como haber participado de una manera más viva, y muchas otras cosas.

    (Carlos J. de D., 17 años)

  • Si Tú no estás…

    ¿Y qué es el insituto y los amigos,

    el cielo azul, Burgos, los lunes y los martes…,

    los partidos de fútbol con Marcos,

    los despistes de Jose,

    el Espolón, el tenis y los años que vienen…,

    si Tú no estás para darle a mi vida

    un sentido y un orden, para que haya en mi historia

    un antes y un después de tu llegada?

    Esperándote intensamente, Señor Jesús…

  • Un Sí definitivo.

    «La Virgen, al decir SÍ en la Anunciación, no sólo no tiene la gloria de aportar algo indispensable para la Redención, el Cuerpo humano de Jesús, sino que graba ya para siempre en su vida la huella de su vocación redentora».

    (P. Morales)

  • El papel del educador.

    Éste es el espíritu del P. Morales en la formación de esos hombres llamados a ser fermentos en la masa, y éste es el espíritu que trata de inculcar a quienes han de ejercer de educadores:

    «Éste es el papel, osucuro y glorioso al mismo tiempo, del educador. Un filósofo francés, Lavelle, ha dicho: «El mayor bien que hacemos a los demás no es comunicarles nuestras riquezas, sino descubrirles las suyas». Ello supone que un educador sepa eclipasarse, saber ser todo y a la vez no ser nada».

    (P. Morales, Forja de Hombres 107)

    Sin embargo, también en esto se puede caer en reduccionismos y en simplificaciones demogógicas. Para que el educador pueda actuar como simple mediador, es preciso que en el educando se produzca la energía suficiente como para orientarse él mismo hacia el aprendizaje.

    Se argumentará que ese es precisamente el arte que ha de dominar el buen maestro: motivar al niño o al joven para que se genere en él una tendencia al aprendizaje. Mas si las cuerdas del querer (voluntad) del educando no están bien templadas, es inútil la habilidad del violinista para arrancar las mejores melodías.

    (Abilio de Gregorio, Por las huellas de la pedagogía del padre Tomás Morales)

    Mirando al horizonte.

    Los militantes de Santa María buscan la Verdad, el Bien y la Belleza en medio del mundo, los reflejos de la presencia de Dios, para llevar a sus semejantes al Amor, a la verdadera Vida.

    Canción: «Mirando al horizonte» (taller de música, Campamento de Santa María de la Montaña 2010) (la podrás descargar próximamente)

    Mirando al horizonte,

    tu alma se abrirá…

    al eco de los montes

    que invita a caminar…

    Llevando por el mundo

    lo justo para andar

    seremos savia joven

    que grita MÁS Y MÁS.

  • Convivencia MSM Pamplona, 19 – 20 noviembre.

    El día 19 de noviembre, sábado, a las 20.00 horas los militantes de Pamplona tuvimos un videoforum sobre la película Cindirella man. El protagonista es un boxeador que tiene que pelear lesionado para sacar dinero para leche para su familia, porque la película transcurre durante la Gran Depresión. La película se basa en hechos reales. Lo más emotivo ocurre al final cuando Jimmy Braddock, el protagonista, gana el título de campeón mundial de manera imprevista.

    Ese día nos quedamos a dormir en el Hogar para levantarnos al día siguiente a las ocho de la mañana. Dan nos dio unos puntos de oración sobre Cristo Rey, fiesta de ese día. Después de desayunar nos fuimos a Lumbier, donde recogimos a Javier, un amigo de Alexis, muy buena persona. Desgraciadamente, Alexis no pudo estar con nosotros ese día porque el día anterior se había hecho un esguince jugando al fútbol. En Lumbier subimos a la ermita de la Sagrada Trinidad. Alberto B. nos dio unos puntos para hacer el rato de cumbre. Al lado de la ermita había una veleta que indicaba el lugar de la Virgen de Ujúe. Después despedimos a Javier y nos acercamos a Sangüesa, donde solemos dormir las javieradas.

    Allí tuvimos la misa con las monjas. Y después de comer tuvimos un coloquio con ellas. Nos presentamos unos a otros y tuvimos un momento de intercambio de experiencias. El tema del coloquio era la vida contemplativa, y las monjas nos contaron su experiencia en el convento. Todas repetían que “hay que perder algo para ganar otra cosa”, con lo que se referían a Dios.

    A todos nos hizo muchísima ilusión estar allí con ellas porque eran un trozo de pan. Sabemos que rezan muchísimo por nosotros y que por tanto tenemos que rezar también nosotros por ellas. La mayoría de las monjitas eran de Kenia. Después nos fuimos a casa. Esperamos que os haya gustado tanto leer esto como a nosotros vivirlo.

    Alberto M., 16 años

    (Pamplona)