Categoría: Citas

Citas de santos o de personas relevantes

  • ¡QUÉ POQUITA COSA!

    ¡QUÉ POQUITA COSA!

    Cuántas veces me veo sentado en el banco de la iglesia, después de misa o de mi rato de oración, intentando “apretar” y hacer una oración buena, esforzándome por convencerme a mí mismo de que voy a darme entero, esta vez sí, a tope. Esforzándome por darme cuenta realmente que al que tengo delante, o dentro de mí, es al mismo Dios, no sólo es un dios, ¡es Dios! Esforzándome por sentirle realmente, por caer en la cuenta de su presencia viva en mi interior, que nunca estoy solo. Pero nada, la cabeza me hace “¡pop!”, lo único que consigo es que la oración me agote mentalmente y sentirme un cateto cuando la vuelvo a liar después de haberle dicho que soy todo suyo. ¿Os pasa también? Esto puede acabar por llevarte a no disfrutar de la oración, a cansarte y convertir ese rato que debería ser de descanso, en un momento de frustración general. ¡Yo quiero sentir y estar cerca de Él, pero no hay forma! Como me canso mentalmente la cabeza se me va, me pongo a pensar en cuánto me queda para que se me acabe el tiempo de oración que había pensado, en qué podría estar haciendo que me urge mientras pierdo el tiempo aquí…, etc.

    1

    Esto nos puede llevar a acabar renunciando a la oración y convertirla en otra obligación más en mi lista de “Cosas que debo hacer hoy”, no en un rato entre amigos. Sin embargo, este sentimiento puede ser la clave para darle un backflip a la situación. Jesús dijo a san Luis rey de Francia: ‹‹ ¡Tú querrás orar como un santo, y yo te invito a orar como un pobre!››.

    Es normal que tengamos días de oración sabrosa y dulce, y otros que sean más áridos. No es problema, es oración igualmente, lo importante y que va tallando el corazón es la fidelidad a la oración. Sin embargo, estas dificultades que encontramos nos ayudan a darnos cuenta de nuestra pobreza, de que en realidad por nosotros mismos no podemos siquiera hacer un rato de oración decente; y esta pobreza nuestra nos lleva a la humildad. Y la humildad es el punto flaco de Dios. La humildad, unida a la esperanza, “obliga” al corazón de Dios, Él encuentra en ese corazón necesitado un lugar donde poder actuar abiertamente. Así que no nos apaguemos porque nuestra oración no nos haga levitar, ofrezcamos con humildad nuestro rato de oración, sabiendo que ni siquiera eso podemos hacerlo solos, sino que es Él quien toma la iniciativa.

    3.jpg

    A mí me ayuda entrar a la oración con el sentimiento en el corazón de: “Señor, vengo este rato a estar contigo porque necesito de ti. Salga como salga la oración, yo vengo a estar contigo porque quiero serte fiel”. Luego leo un texto o medito el evangelio, y dedico a la oración el tiempo que haya hablado con mi guía espiritual. Y si salgo de la iglesia igual que he entrado, entonces es que debe ser así. Ofrezco al Señor todo lo que puedo dar, de esta forma le doy todas las opciones para que Él tenga plena libertad para obrar en mí. ¿Hemos hablado ya con el guía espiritual entonces de cuánto tiempo sería el ideal para nosotros de oración?

    Santa Teresa de Jesús dijo: ‹‹Sabe el traidor que el alma que tenga con perseverancia oración la tiene perdida, y que todas las caídas que la hace dar la ayudan, por la bondad de Dios, a dar después mayor salto en lo que es su servicio››. Dice también Marthe Robin: ‹‹Quiero ser fiel, muy fiel a la oración cada día, a pesar de las sequedades, los aburrimientos, los disgustos que pueda tener… ¡a pesar de las palabras disuasorias, desanimantes y amenazantes que el demonio pueda repetirme!… En los días de turbación y grandes tormentos me diré: Dios lo quiere, mi vocación lo requiere, ¡eso me basta! Haré la oración, me quedaré todo el tiempo que me han prescrito en oración, haré lo mejor que pueda mi oración, y cuando llegue la hora de retirarme me atreveré a decir a Dios: Dios mío apenas he rezado, apenas he trabajado, poco he hecho, pero os he obedecido. He sufrido, pero os he mostrado que os quería y que quería amaros››.

    ¡Buah! ¿Tú también te mueres de ganas de volver a la capilla?

     

    D.D. (22 años)

  • Es imposible ser feliz sin el Dios de lo imposible.

    «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el que va a nacer será santo, y se llamará Hijo de Dios. También Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» (Lc 1, 35-37) 

    La vida está llena de sorpresas. Cuando te levantas, nunca sabes qué es lo que va a pasar. La rutina diaria está siempre marcada por pequeños imprevistos. Bueno, pequeños… o grandes. Puedes aprobar con nota ese examen que tan mal te había salido, o puedes romperte un brazo. Puedes quedar con un amigo y que le surja un imprevisto, o ir andando por la calle y cruzarte con esa personas especial. Puedes tener que despedirte de alguien a quien quieres, quizás para siempre… O puedes conocer a un gran Amigo.

    A Dios le gustan las sorpresas. Mira a María. Allí estaba Ella, con sus labores del hogar, en Nazaret, un pueblito perdido en el mundo. De repente, aparece un ángel, Gabriel, y le expone los grandiosos planes de Dios. Desde luego, parecen desproporcionados, pero son los planes de Alguien que sabe lo que María necesita para ser feliz. Y por eso, Ella acepta.

    Qué distinto podría haber sido todo, ¿verdad? Imagínatelo. Nada más llegar el ángel, María podría haberse tapado la cara, asustada ante tanta luz. Podría haber salido corriendo, y no habría descubierto la buena nueva de Dios. Podría haber escuchado a Gabriel, y haber negado una tras otra todas sus afirmaciones,  ya que al fin y al cabo, María es libre para elegir. Resumiendo, María podría haberse dejado llevar por una pequeña y tentadora idea: «esto es imposible».

    top5_distraciones_online_grandeEsto nos puede pasar a nosotros. Vivimos en un mundo en el que tenemos de todo a nuestra disposición. Entretenimiento, diversión, placer… Es muy fácil perderse por el camino, pararse a disfrutar de momento, pensando que la vida son solo dos días que tengo que aprovechar. Puedo conformarme con la idea que tengo de mi felicidad, sin pararme a pensar si es eso lo que quiero en el fondo, lo que de verdad me hace feliz. Dios me ofrece un camino a la libertad, la felicidad y el amor infinito, pero es una travesía que suele presentarse empinada. Teniendo a nuestro alrededor un mundo lleno de distracciones, parece imposible escoger la opción difícil.

    Pero qué le vas a contar a Dios sobre imposibles. Él es el Dios de lo imposible. Lo que para nosotros parece irrealizable, para Él es algo sencillo. Eso es algo que María tiene la posibilidad de comprobar. Tiene ante sí a un ángel que le dice que va a concebir a un niño, el Hijo de Dios, y sin conocer siquiera a varón alguno. Qué locura, ¿no? Es imposible. Pero Dios conoce esa incertidumbre que hay en todos nosotros, esa que también albergaba María en su corazón. Por eso, le pone como ejemplo de su poder a su prima Isabel, que a pesar de ser anciana, acaba de concebir un niño en su vientre. Porque para Dios no hay nada imposible.

    Dios tiene un plan para ti. Un plan único y maravilloso, en el que el destino es una felicidad sin límites. Dudas, ¿verdad? Como todos. Tranquilo, Dios lo sabe. Es posible que presencies algún milagro como el de Isabel que te corroboren los deseos de Dios, pero a Él le gustan más las sutilezas (hay que dejar lo bueno para las ocasiones importantes, ¿verdad?). De hecho, podría llenar el mundo de milagros, pero no lo hace, porque no es necesario. El poder de la amistad es mayor que el de cualquier prodigio.

    el Dios de lo imposibleY es que eso es Dios en el fondo, un Amigo, con mayúsculas. Nos ofrece una amistad que parece imposible, pero solo al principio. ¿Cómo surge una amistad? ¿Por una deducción lógica, por un razonamiento? No. Los amigos se hacen por la compañía que nos aportan, por lo que se comparte. La única forma de descubrir la amistad con Dios es dándole una oportunidad. Tenemos que confiar en Él, dejándole entrar en nuestras vidas. Viendo lo que Él es capaz de aportar a nuestra vida podremos conocer los planes de amor y felicidad que tiene preparados para nosotros. Dios hace lo imposible transformando nuestras vidas.

    Pero recuerda, somos libres, y Dios siempre nos deja elegir. Él llama constantemente a nuestra puerta, pero solo le conoceremos cuando le abramos nuestro corazón. Nosotros tomamos la última decisión.

    ¿La clave?

    Darnos cuenta de que es imposible ser feliz sin el Dios de lo imposible.

    (G., 19 años. Burgos)

  • ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? (Lc 1, 34)

    «María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» (Lc 1, 34)

    Vivimos en sociedad. A nuestro alrededor tenemos a cientos de personas que comparten con nosotros la experiencia de vivir: familiares, amigos, conocidos, desconocidos… Puede que te caigan bien o no sepas qué les has hecho para que cada vez que te ven aparten la mirada, pero el caso es que vivimos todos en el mismo planeta, y eso es algo que no se puede evitar. Por tanto, aunque los canales no siempre sean propicios, hay algo que necesitamos para vivir en sociedad: la comunicación.

    comunicacionEsto incluye dos acciones básicas: hablar y escuchar. Como en todo, la clave está en el equilibrio. No callar nunca es tan malo como guardarse todo para uno mismo, por lo que el truco está en escuchar y hablar en el momento apropiado, sin olvidar que el tema de conversación debe ser el apropiado. Se podría decir que este método es de gran utilidad para cualquier caso que se nos pueda presentar, ¿no?

    ¿Pero qué pasa con Dios? Las conversaciones con Él se nos presentan con ciertas peculiaridades: aparente falta de receptor, amplia gama de códigos, dudas sobre la apertura del canal… ¿Acaso el método de comunicación descrito es también apropiado ahora?

    bebe-y-diosAntes decíamos que no callar era tan malo como no hablar. Hay gente que se pasa tanto tiempo pidiendo a Dios, que no alcanzan el silencio suficiente como para escucharle. Por otro lado, encontramos personas que se acostumbran al silencio del alma, sin saber que siempre va a haber Alguien dispuesto a escuchar sus dudas y problemas. A poco que nos concentremos, descubriremos que la mejor forma para escuchar a Dios es el silencio, y a poco que confiemos, sabremos que el canal de comunicación está siempre abierto para nosotros. ¿Cómo sabemos entonces si tenemos que hablar o escuchar?

    Por ahora toca escuchar a María a través de la Biblia. Cuando se le presenta Gabriel, Ella queda sorprendida, y a cuento de lo que venimos hablando, podríamos decir que se queda sin palabras. Es momento de escuchar. Dios tiene un plan para Ella, y es ahora cuando se lo da a conocer. Cada palabra del ángel resulta reveladora, y María escucha con una profunda atención. Es el momento de conocer el plan que Dios le tiene preparado. No escucha con los oídos, sino con el corazón.

    Pero en ese preciso instante, María descubre un pequeño problema. Entregó su virginidad a Dios, y ahora es Él quien le pide que conciba al Hijo de Dios en su vientre. Dios tiene que tener eso en mente, su plan siempre es perfecto. Pero entonces… Hay algo que no cuadra, al menos para María. Es el momento de hablar.

    Así, con la inquietud de la duda en la cabeza, pero al mismo tiempo con la humildad y sencillez de Aquella que confía, expone su pequeño problema: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

    Y esta es la gran lección que nos enseña la Virgen hoy. Hablar en exceso puede ser un problema, y ante un ángel del Señor, no parece que sobren las palabras. Por tanto, a María se le presenta la palabra como una oportunidad que tiene que aprovechar con cautela.

    Por su mente pueden haber pasado cientos de preguntas. ¿Por qué yo? ¿Qué es lo que planeas? ¿Por qué no entiendo tus planes? Ahora mismo se encuentra, sin duda, sorprendida, ya que Dios le está pidiendo que sea la Madre de su Hijo. Seguro que tiene la cabeza hecha un lío, pero sin embargo, sabe con quién está hablando. Y sobre todo sabe que es Alguien de quien debe fiarse, ya que todos sus planes están dispuestos para nuestra felicidad. Y así, sin entender absolutamente nada, toma la palabra, para hacer ver a Dios los posibles impedimentos a sus planes. «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

    No quiere entender. Quiere saber cómo seguir los planes de Dios.

    Dios no emplea tanto las palabras como nosotros, y no pararnos a escuchar es una tentación en la que es muy fácil caer. Nosotros hablamos mucho, pero Dios prefiere usar los sentimientos.  Cuando no sepas qué decir a Dios, cuando no sepas expresarlo con palabras, limítate a sentir el amor profundo e infinito de Dios. Deja que las respuestas vayan viniendo poco a poco.

    Cuando hay Amor, sobran las palabras.

  • La Virgen María, según el Papa Francisco: quince rasgos.

    La Virgen María, según el Papa Francisco: quince rasgos.

    maria llenaLo que es la Virgen María, según el Papa Francisco, en quince rasgos:

    1. Bajo su guía maternal nos conduce a estar cada vez más unidos a su Hijo Jesús.
    2. María nos da la salud, es nuestra salud.
    3. María es madre, y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno.
    4. Es una que mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza -que también se deriva de un cierto bienestar – a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas.
    5. Es la mamá quien cuida a los hijos para que crezcan más y más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades, de asumir compromisos en la vida, de tender hacia grandes ideales.
    6. La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.
    7. Es una mamá además que piensa en la salud de sus hijos, educándolos también a afrontar las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstáculos. La mamá ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentía, a no ser débiles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre “siente” entre las áreas de seguridad y las zonas de riesgo. Y esto una madre sabe hacerlo.
    8. Es una madre que lleva al hijo no siempre sobre el camino “seguro”, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral!
    9. María ha vivido muchos momentos no fáciles en su vida, desde el nacimiento de Jesús, cuando para ellos “no había lugar para ellos en el albergue” (Lc 2, 7), hasta el Calvario (cfr. Jn 19, 25). Y como una buena madre está cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo.
    10. Jesús en la cruz le dice a María, indicando a Juan: “¡Mujer, aquí tienes a tu hijo!” y a Juan: “Aquí tienes a tu madre”(cfr. Jn 19, 26-27). En este discípulo todos estamos representados: el Señor nos confía en las manos llenas de amor y de ternura de la Madre, para que sintamos que nos sostiene al afrontar y vencer las dificultades de nuestro camino humano y cristiano.  A no tener miedo de las dificultades. A afrontarlas con la ayuda de la madre.
    11. Una buena mamá no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafíos de la vida, una buena mamá ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad.
    12. María es maestra de la verdadera libertad. Donde reina la filosofía de lo provisorio, ¿qué significa libertad? Por cierto, no es hacer todo lo que uno quiere, dejarse dominar por las pasiones, pasar de una experiencia a otra sin discernimiento, seguir las modas del momento. Libertad no significa, por así decirlo, tirar por la ventana todo lo que no nos gusta. La libertad se nos dona ¡para que sepamos optar por las cosas buenas en la vida!
    13. María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, con aquella libertad plena con la que respondió “sí” al plan de Dios para su vida (cfr. Lc 1, 38).
    14. Toda la existencia de María es un himno a la vida, un himno de amor a la vida: ha generado a Jesús en la carne y ha acompañado el nacimiento de la Iglesia en el Calvario y en el Cenáculo.
    15. María, la Salus Populi Romani, es la mamá que nos dona la salud en el crecimiento, para afrontar y superar los problemas, en hacernos libres para las opciones definitivas; la mamá que nos enseña a ser fecundos, a estar abiertos a la vida y a ser cada vez más fecundos en el bien, en la alegría, en la esperanza, a no perder jamás la esperanza, a donar vida a los demás, vida física y espiritual.

    papa-francisco-emocion-angelus--644x362Queridos hermanos y hermanas, ¡qué difícil es, en nuestro tiempo, tomar decisiones definitivas! Nos seduce lo provisorio. Somos víctimas de una tendencia que nos empuja a lo efímero… ¡como si deseáramos permanecer adolescentes para toda la vida!

    ¡No tengamos miedo de los compromisos definitivos, de los compromisos que involucran y abarcan toda la vida! ¡De esta manera, nuestra vida será fecunda! Y ¡esto es libertad! Tener el coraje de tomar decisiones con grandeza.

    Danos, María, danos la salud que sólo tú puedes donarnos,

     para ser siempre signos e instrumentos de vida.

    (A luz de su alocución en la basílica de Santa María la Mayor de Roma ante la Salus Populi Romani, el sábado 4 de mayo de 2013 )

    (Tomado de revista Ecclesia)

  • El Papa Francisco, y los laicos.

    El Papa Francisco, y los laicos.

    laicos-en-marcha-logoDe nuestro nuevo Papa. Es bueno conocer por dónde sopla el Espíritu…, para dejarse llevar en esa dirección:

    «Los curas tendemos a clericalizar a los laicos. Y los laicos -no todos pero muchos- nos piden de rodillas que los clericalicemos porque es más cómodo ser monaguillo que protagonista de un camino laical.

    No tenemos que entrar en esa trampa, es una complicidad pecadora. (…)

    El laico es laico y tiene que vivir como laico con la fuerza del bautismo, (…) llevando su cruz cotidiana como la llevamos todos.Y la cruz del laico, no la del cura. La del cura que la lleve el cura que bastante hombro le dio Dios para eso».

    Noviembre de 2011, en una entrevista hecha por la agencia argentina AICA.

    Laicos en marcha I (cartel)

  • ¡Mirad a María!

    «Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz a un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande» (Lc 1, 31-32)

    María embarazadaImagínate a María, la Virgen. ¿Qué imagen tienes en mente? Seguro que estás pensando en una estatua que viste en una iglesia. Quizás una imagen de alguna estampita, o es posible que alguna foto de un cuadro famoso en el que se retrate a la Sagrada Familia. Si te fijas cuando vayas de vacaciones, te darás cuenta de que está en prácticamente todos los lugares: iglesias, tiendas de recuerdos, casas particulares, balcones, museos… Muchos desearían que su imagen estuviera extendida por todo el mundo, tal y como sucede con la Virgen. Sin embargo, la fama se va tan rápido como viene. ¿Cómo es posible que tras más de 2000 años, aún sea tan famosa? Por algo tan simple como el amor.

    Las personas solemos tomar ejemplo de aquellos que nos rodean, buscando un modelo a seguir. Unos buscan esta clase de apoyo en su familia, otros entre sus amigos y algunos tratan de imitar a personajes famosos. ¿Por qué no aspirar a ser como María? Famosa Amiga y Madre de sobra conocida. Desde luego, marcarla como objetivo de nuestra vida es cuanto menos conveniente: Madre feliz y libre, llena de Amor.

    Uno de los mayores regalos de Dios es nuestra libertad, sobre todo en un mundo en el que somos esclavos de tantos falsos dioses. Dios SIEMPRE nos da alternativa, lo que no quita que nos ande buscando, llamándonos. Esto se observa en María. Dios tenía un plan para Ella, un plan perfecto, ya que había sido ideado por Aquél que todo lo sabe. Y a pesar de eso, no lo pone en marcha hasta que cuenta con el humilde consentimiento de María, quien exclama: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».

    María ha tomado una decisión importantísima gracias a su total libertad, y sin embargo se reconoce esclava. La clave de esta paradoja es el amor.

    Todos queremos ser libres, pero el mundo se nos queda grande. Podemos creernos el centro de la existencia, mas siempre surgirán problemas que no podremos afrontar.

    Nuestra ignorancia se vuelve contra nosotros, y nos convierte en sus esclavos. La llave de nuestra liberación es el reconocernos limitados, necesitados de ayuda. Siendo humildes se abren pequeñas puertas ocultas para aquellos cegados por su orgullo. Seremos libres cuando al sentirnos amados por toda la eternidad, nos fiemos de Aquél que dispone de un plan para nosotros. Cuando confiemos en el Amor, no en el valor, para confiar de verdad, de corazón.

    María confió, y gracias a su fe trajo al mundo paz, felicidad, amor y libertad. Dio a luz a nuestra Salvación.

    paisajes-de-solArrojemos nosotros luz sobre un mundo sumido en la oscuridad, para que la tranquilidad que se siente al ser amado incondicionalmente, dé lugar a una nueva salvación.

    A nuestra salvación. A la de todos.

    A la de los hijos de María Madre.

    (G., 18 años. Burgos)

  • Una voz interior habla…, y guía por el camino de la vida: es Dios.

    Una voz interior habla…, y guía por el camino de la vida: es Dios.

    Anunciación de María«Al sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. El nombre de la Virgen era María» Lc 1, 26-27

    Si hubieras preguntado a sus vecinos sobre María, te habrían dicho que era una mujer normal, que llevaba una vida normal en Nazaret, un pueblo normal. María era una persona normal, y sin embargo, para Dios era más que eso. Para Él, era María, una persona única e irreemplazable. Alguien con nombre propio. Y como Dios tenía un camino único y exclusivo diseñado para ella, le mandó a Gabriel comunicarle sus planes, para ver qué opinaba ella. A María esto le pilló por sorpresa: Dios le presentaba un camino por el que nadie había pasado nunca, un camino lleno de dificultades y temores… ¿Y qué hizo ella? Lo mejor que podía haber hecho: confiar en Dios, el único que conoce el verdadero final del camino, el único que muestra senderos que conducen a la auténtica felicidad.

    Seguro que eres una persona normal, con una vida normal en un lugar de lo más normal. Seguro que tienes problemas, muchos o pocos, que siempre te hacen sufrir. Seguro que tratas de orientarte en la vida, buscando el camino que te aliviará ese dolor. Es más, seguro que de entre todos los caminos, hay uno que te parece demasiado complicado en comparación con los demás.

    worship

    Te propongo que te pongas a escuchar, porque con suerte oirás una voz al final del camino. Una voz cálida y segura que te llama por tu nombre. Una voz propia de Alguien, para el que eres único e irreemplazable.

    En ese momento tendrás que elegir entre adentrarte a lo inexplorado en busca de esa cálida Voz, o escoger un camino más fácil pero incierto…

    Créeme, fíate del Dueño de la voz.

    SEGURO que serás feliz.

    (G., 18 años. Burgos)

  • Manolo Amorós, bueno y santo.

    A continuación, recogemos las palabras de Mamen, la hermana de Manolo. ¿Qué es la Iglesia, sino la familia de la humanidad, aceptando a Dios como Padre, y a María como Madre?

    Gracias Mamen por tus sinceras palabras. Quizá sea cierto que la santidad tiene mucho que ver con la sencillez y la humildad… Quizá sea cierto que Manolo es testimonio de ello, que ahora vive para siempre.

    Gracias a todos por querer tanto a mi hermano Manolo.
    Cuando era pequeña y me preguntaban si tenía hermanos, yo contestaba que sí, que tenía tres. Y que uno de ellos se llamaba Manolo, que era un santo. Era amable, tímido, paciente, sencillo y muy bueno..
    Siempre estaba pidiendo por los demás.

    Gracias a todos por ese vídeo, a sus alumnos por esas cartas tan bonitas y gracias a la familia de los Cruzados de Santa María, por haberle hecho tan feliz..

    Me despido con la frase de su amigo José Antonio: «¡MANOLO HASTA EL CIELO!»

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=ZfjG31S9qYg&feature=youtu.be]

  • El mejor apostolado del cruzado, es su misma vida consagrada a Dios.

    Nadie da lo que no tiene, y nadie tiene lo que no ha recibido antes gratuitamente de Dios. Dios da, se da a Sí Mismo en cada don… El hombre, sólo puede recibir…

    El cruzado, más allá de lo que haga, es consagrado, y esto en medio del mundo. Éste es su ser, es su misión, es su mejor y más fecundo apostolado. Así lo afirmaba el Padre Morales.

    El militante, sin ser consagrado, es bautizado, y esto en medio del mundo. Su lugar, está en el mundo. En el mundo, sin ser del mundo…

    Consciente de su misión en la medida en que la desempeña, palpa su incapacidad para llevarla a cabo. La desproporción entre los medios y los objetivos es abrumadora…

    Va siendo reducido a nada, tomando conciencia de su pobreza… Y es precisamente de esta total incapacidad, de donde brota una súplica desde lo hondo de su ser: «Señor mío y Dios mío, transforma mi corazón de piedra, en un corazón semejante al Tuyo…» Sólo un pobre es capaz de acoger a otro pobre… ¿Es posible para el apóstol, ser rostro veraz de Dios para el mundo, sin antes, haber sido vaciado de uno mismo?

    (más…)